lunes, 22 de febrero de 2010

Torres & Gerard: to sell or not to sell

Por Halftown
Cuenta News of the world (y lo que cuenta semejante diario siempre hay que tomárselo with a grain of salt, que dicen los ingleses) que el Manchester City ofrece 140 millones de libras al Liverpool por el tándem Gerrard-Torres.

Independientemente de la veracidad de la historia, el caso es que, habiando detrás un jeque forrado de petrodólares, parece al menos verosímil. Ni siquiera sería una cifra récord; traducida a euros son 160 millones, exactamente lo que pagó el tito Floren por CR9 y Kaká.

Ahora bien, si la (hipotética) pelota estuviera en su tejado ¿qué debería hacer el Liverpool? Deportivamente, el equipo de Benítez lleva dos años demostrando que, sin el 8 y el 9 en el campo, no pasa de ser un equipo ramplón, condenado a navegar la mitad de tabla de la Premier. Económicamente, las cuentas del club están en rojo hace tiempo. Sin ir más lejos, a Rafa le dijeron el pasado diciembre que, si quería fichar, tenía que vender.

Y es que 160 kilos dan para mucho. Para empezar, la lluvia de millones serviría para tapar las goteras financieras, y de paso poner en marcha la construcción de su nuevo estadio.

Si se los dieran íntegros a Rafa, el entrenador español podría redecorar su vida: del once titular del domingo pasado, precisamente frente a City, se podrían salvar a Reina, Skrtel, Mascherano y Kuyt. Con 160 millones, Benítez podría dedicar más 20 millones por jugador hasta construir un once inicial para luchar por fin por la Premier 2010-2011. O fichar tres o cuatro cracks –a elegir entre Dzeko, Gourcuff, Villa, Silva, Hulk, etc.- y montar un equipo más que decente alrededor –Vargas, Dzagoev, Sessegnon, Sissoko, Gignac, Filipe Luis, Javi Martínez...-.

Quedaría por saber qué puede más en los dos jugadores, si el You’ll never walk alone o el show me the money.

Habemus dilema.

martes, 26 de enero de 2010

El cuarto milagro de San Nando Yosu


Por Halftown
Se enfrentaban Racing de Santander y Osasuna en El Sardinero. No era el partido de Copa de la pasada semana, sino el penúltimo partido de la temporada 2005-2006. Los de Pamplona, en la mejor temporada de su historia reciente, necesitaban los tres puntos para seguir con opciones de clasificarse directamente para la Liga de Campeones. Los verdiblancos estaban con el agua al cuello, a sólo un punto del descenso.

Manolo Preciado, el entrenador que empezó la temporada, había dimitido en la jornada 34, después de haber conseguido sólo 2 de los últimos 18 puntos en juego. La directiva santanderina, con el sabor de la última experiencia en Segunda todavía fresco, decide entonces poner al cargo al único capaz de sacar a flote la nave: el veterano técnico Fernando Trío Zabala, alias Nando Yosu. No era la primera vez que le cae la patata caliente a Yosu; sin ir más lejos, la temporada anterior ya había dejado en Primera a última hora al equipo.

Los veteranos del estadio racinguista viven un flashback: el mismo protagonista ya había hecho de apagafuegos para lograr la permanencia en el 96, en el 98 y en 2005. Y a cada salvación, Yosu peregrinaba 70 kilómetros hasta el pueblo de Selaya para darle las gracias a la Virgen de Valvanuz.
Consumida una hora de partido, Osasuna gana 0-1 y el Racing se ve jugándose la vida a cara o cruz en la última jornada en El Madrigal. Yosu llama al veterano Pablo Alfaro para sustituir al lesionado Oriol.

Minuto 78, el árbitro pita un penalti sobre el hoy jugador de la Juve Felipe Melo. Lo lanza el propio brasileño, y lo desvía a saque de esquina el eterno Ricardo. A la salida del córner, por fin, Pablo Alfaro aparca los codos por una vez y consigue conectar un cabezazo para empatar el partido. El Sardinero vuelve a creer en el milagro. En la banda, Nando Yosu se mesa el pelo, nervioso, y aprieta los puños.

Un mito

Yosu es un tipo muy querido en Santander, donde se le considera un mito del racinguismo, a la altura de los Alsúa, Quique Setién o José Ceballos. Lo ficharon del Nueva Montaña, aún adolescente, en un pack que incluía a otro ilustre cántabro como Vicente Miera. Jugó más de 400 partidos en primera división, repartidos entre Racing, Valencia y Athletic. Un día, cual Luis Aragonés del norte, decidió dejar de jugar para sentarse en el banquillo, y allí se quedó. De eso hace más de treinta años.

El Sardinero es un hervidero. Un gol más daría la salvación matemática al equipo.
Minuto 88, el sevillano Antoñito mete el pie en el área pequeña, y el balón acaba dentro. El Racing se pone por fin por delante.

El árbitro pita el final poco después, y el estadio lo celebra como si se hubiera ganado un título. Los más de 15.000 espectadores saben que el responsable de la hazaña es el hombre que llora de alegría en la banda, y corean su nombre. Los jugadores, deshauciados unas semanas antes, le mantean como a un ídolo. Nando Yosu ha vuelto a salvar al Racing de Santander.

A finales de la temporada 2007-2008, el Racing comunicó a Yosu que se tenía que jubilar. Llevaba dos años visitando residencias de ancianos en nombre del Racing, lejos del olor a humedad de los vestuarios de El Sardinero donde se había pasado media vida. Hoy, poco más de tres años después del partido contra Osasuna, es el propio Nando Yosu el que tiene que vivir en una residencia: está enfermo de Alzheimer. Aunque sigue yendo al estadio todos los domingos, la enfermedad va poco a poco borrando su memoria. La afición racinguista, en cambio, nunca le olvidará.

Después del partido contra Osasuna, una vez en la sala de prensa, un periodista le preguntó cuál era el secreto de su éxito. “El día que me veas con dos alitas, bajo del cielo” le respondió, la cabeza bien alta, San Nando Yosu.

jueves, 14 de enero de 2010

Pepsi cierra el grifo al football


Por Halftown
Sensu estricto, esta no es una historia futbolera. Como mucho –pido perdón anticipado al lector por el juego de palabras- es footballera. O quizá no, porque la Superbowl tiene cada vez más de marketing y menos de deporte. En cualquier caso está bien sacar la cabeza por la ventanilla de vez en cuando.

La cosa es que este año, después de veintitrés de presencia, Pepsi ha decidido cerrar el grifo a los anuncios en los descansos de la Superbowl, en la que había invertido 142 millones de dólares a lo largo de la última década, y cuya audiencia en los EE. UU. superó los 95 millones de espectadores en 2009.

En lugar de spots de veinte segundos, el máximo rival de Coca-Cola ha decidido irse adonde está migrando su público objetivo de 18-34 años, y ha creado una plataforma online en la que financiará proyectos para la comunidad que propongan y elijan los internautas. La única pega es que, mientras los spots de la Superbowl eran vistos por millones de personas a través de internet, el Pepsi Refresh Project (así ha sido bautizado el invento) sólo será accesible para internautas americanos.

Este golpe de timón no es una sorpresa si tenemos en cuenta que en 2009 se vendió un 6% menos de latas que el año anterior, y otro tanto por ciento menos que el año de antes. A priori, parece una apuesta a cara o cruz de la marca, más si tenemos en cuenta que Coca-Cola se mantendrá firme en la Superbowl –a la que regresó hace unos años después de un parón temporal- apostando por una campaña tradicional a más no poder hecha a rebufo del vigésimo aniversario de los Simpsons.

Deserciones

La deserción de Pepsi, sumada a las de General Motors y FedEx el año pasado, parece haber hecho mella en el precio de los espacios publicitarios de la gran final de fútbol americano: después de muchos años de inflación –desde los 42.500 dólares por un spot corto en 1967 hasta los 3 millones de 2009- TNS Media Intelligence ha predicho para 2010 un ahorro de entre 200.000 a 500.000 dólares por comercial.

La oficina de prensa de la Superbowl ha salido rápida al corte para asegurar que casi todos los sesenta y dos espacios disponibles han sido reservados ya. Incluso la CBS, que retransmitirá este año el evento, ha precisado que todavía quedan cinco huecos disponibles, por si a algún marketiniano se le calienta la cabeza a última hora. Para evitar que a más de uno le dé la risa floja, la cadena no ha querido hacer público el valor del cheque que ha firmado para hacerse con los derechos de esta Superbowl XLIV, que se jugará el próximo 7 de febrero.

Tan chunga se está poniendo la cosa para el fútbol americano, que la National Football League ha decidido ofrecer patrocinios de saldo a razón de un millón de dólares por marca. De momento, diez compañías han picado el anzuelo, entre ellas las inmobiliarias (sí, inmobiliarias) Jones Lang LaSalle o Hillwood Development (dirigida por Ross Perot Jr ) u oscuras fundaciones de multimillonarios como Ted and Shannon Skokos y Boone and Madeleine Pickens. La triste realidad para la NFL es que la pasta recaudada no les alcanza ni siquiera para cubrir los 30 millones de dólares que cuesta la seguridad y el transporte de la Superbowl.

Con la salida de Pepsi no sólo desaparece uno de los patrocinadores clásicos del deporte mundial, sino que se empieza a adivinar el camino que van a seguir las marcas en los próximos años. Se empieza a acabar el sentarse inerte frente a una pantalla durante hora y media. Ya pueden poner FIFA y UEFA sus barbas a remojar.

jueves, 7 de enero de 2010

Baile de entrenadores malditos

Por Halftown
Hace un par de meses, cuando el Racing agradeció los servicios prestados a Mandiá (a los que el nombre no diga nada, se trata del mismo jugador de Logroñés y Toledo cuyo nombre llevaba tilde en la i), el presidente Pernía se pasó tres semanas de la Ceca a la Meca, en pleno cásting itinerante de sustitutos. La lista de candidatos, que parecía un greatest hits de la 98-99, provocaba sudores fríos a los aficionados racinguistas: Luis Fernández, Juanma Lillo, Víctor Fernández, Paco Herrera, Clemente, Mané y De Biasi eran las opciones disponibles.

Al final, Pernía tiró de agenda y recuperó a Miguel Angel Portugal, que en la 2007-2008 había salvado holgadamente al equipo, aunque con la inestimable ayuda del gigante serbio Zigic.

Justo antes del parón navideño, un Almería sin Negredo y sin embargo todavía fuera de los puestos de descenso, se aburrió de Hugo Sánchez y se encontró con el mismo abanico de opciones mediocres. Como sería la cosa que, finalmente, el elegido fue Juanma Lillo, alumno dialéctico de Valdano, hijo putativo de Cruyff y responsable del ascenso frustrado de la Real el año pasado. Los comentarios de los aficionados realistas tras el anuncio de su fichaje en la web del Marca, por cierto, eran impagables. De momento, el bueno de Lillo ha saldado su primer partido, jugando 4-3-3 en casa contra el deshauciado Xerez, con un triste 1-0 en el minuto 89.

Sacar las castañas del fuego

El otro día salía publicado que dieciocho de los veinte entrenadores de Primera son españoles, y los dos restantes, Pellegrini y Pocchetino, son hispanohablantes. ¿Dónde han quedado todos aquellos extranjeros que estaban siempre disponibles para sacar las castañas del fuego en los años noventa? Los Cantatore, Espárrago, Antic o Heynckes se han ido con la música a otra parte, y no han aparecido nuevos técnicos para sustituirlos.

La cuestión ahora es cuál será el próximo míster en caer. Los favoritos incluyen a Oltra, cuyo Tenerife comparte con el Xerez el presupuesto más bajo de toda la categoría; Pocchetino, que necesita un goleador para sobrevivir; el eterno Mendilíbar o Muñiz, el mediocre entrenador del Málaga.

La buena noticia para sus respectivos presidentes es que, con la permanencia en Primera más barata que nunca, ninguna de las ejecuciones parece inminente. Y es que no sorprende que la paciencia sea casi infinita, cuando en el horizonte se adivinan ruedas de prensa incendiarias de Luis Fernández o los siete defensas simultáneamente sobre el campo que gasta Javi Clemente.

No queremos ni imaginarnos el panorama en el caso de que un grande -por decir uno, Manolo Jiménez en el Sevilla- decidiera echar a su entrenador a los leones. ¿Hay alguna alternativa real para entrenar al nivel de un club del top 5 de la Liga?
La música sigue sonando. ¿Quién será el próximo en quedarse sin silla?

jueves, 17 de diciembre de 2009

Brindis al sol de Laporta

Por Halftown
Si uno no conociera el percal, podría pensarse que Joan Laporta es un presidente modélico: joven y apuesto, se ha bastado él solito para arrinconar a los ultras en su propia casa, ha multiplicado los ingresos de la marca en América y Asia, y ha levantado en ocho años de mandato más Copas de Europa que en los cien años previos.

Sin embargo, Laporta decidió, desde su llegada al cargo, utilizar al FC Barcelona como arma propagandística pro-independencia de Cataluña. Así, ha aparecido en manifestaciones portando la senyera, ha promovido el catalán en la feria del libro de Frankfurt, ha aireado a los cuatro vientos que Catalonia is not Spain y hasta ha incrustado en el uniforme del Barça las cuatro barras de Aragón que aparecen en la bandera catalana.

Lo de utilizar al Barça como símbolo de Cataluña no es nuevo. El més que un club –probablemente el mejor eslogan publicitario de un club deportivo- fue concebido en 1968 y hace alusión a su condición de símbolo. De hecho, el mismo Vázquez Montalbán dijo una durante la presidencia de Josep Lluís Núñez que el club era el "ejército desarmado simbólico de Cataluña". La diferencia es que Laporta, al contrario que sus predecesores, es un monstruo mediático. En las últimas semanas, se le ha podido ver haciendo su particular tournée catalana para fomentar la participación en la consulta sobre la independencia de Cataluña.

Ser catalán no es una cuestión de identidad étnica, sino emocional" lanza el presidente del Barça cuando se le recuerda que, de acuerdo con los datos de la Generalitat, más de un tercio de los habitantes de Catalunya nacieron fuera de ella. Habría que preguntar se entonces si la emoción catalana es incompatible con la emoción española.

Catalunya FC

¿Qué pasaría si efectivamente Catalunya se independizase del resto de España? Con sus casi siete millones y medio de habitantes, más o menos la misma cifra que Serbia, Bulgaria o Azerbayán, Catalunya podría aspirar a convertirse en una selección de fútbol de tamaño medio en la zona UEFA. Incluso aspirar a jugar la Euro y el Mundial.
Suponiendo que la máxima autoridad del fútbol europeo autorizase a los internacionales españoles a jugar con ella (lo cual hizo en la desmembración de la URSS y Yugoslavia, aunque no es una referencia válida porque en ambos casos el antiguo país desapareció) y que éstos accedieran a hacerlo, el equipo de Cruyff podría contar con jugadores como Xavi, Piqué o Puyol. Incluso Victor Valdés conseguiría por fin ser internacional.

¿Y el Barça? Evidentemente, un estado independiente debería jugar su propia competición de liga, de modo que si echamos un vistazo al top 20 de equipos catalanes (dos en Primera, dos en Segunda nueve en Segunda B y los siete primeros del grupo catalán de Tercera), los blaugranas se enfrentarían a clubes como el Cornellá, el Prat, el Gavá o el Badalona. A pesar de tener la plaza de Champions League asegurada –por lo menos el billete para la fase previa- no parece probable que muchas estrellas internacionales estuvieran dispuestas a vestirse de azulgrana.

La conclusión a la que nos lleva esto es que, o bien Laporta no ha pensado a fondo las consecuencias de su ansiada independencia, o bien la conclusión es que el futuro del Barça le importa una mierda. Porque cabe concebir una tercera vía -sin duda la más jugosa- de que en realidad el show de Joan Laporta no sea sino un brindis al sol, una excusa para promocionarse a sí mismo, y en realidad la independencia catalana se la traiga al pairo.

martes, 15 de diciembre de 2009

¿Las maldición de las Natillas? ¡La maldición de las maquinillas!

Por Nunn
"¡Sos mufa!", le gritan a cada rato al prota de la película argentina 'La suerte está echada', catálogo de desgracias de un mufa (gafe en argentina) que da que pensar. ¿Existen los gafes? La publicidad y el deporte habían encumbrado a las Natillas Danone como grandes abanderadas de la mala suerte que sufrían todos sus protagonistas. Pero, ¿son las maquinillas Gillette las nuevas mufas?

No hay que ser muy malpensado para pensar que aquel engrudo dulce envuelto de amarillo que llevaba a deportistas de prestigio a cantar como bobos eran mufas. En 1997, Caminero hizo el anuncio y en 1998 ya estaba en el Valladolid. Le acompañaba Sergi Bruguera, que perdió la final de Roland Garros contra Kuerten y comenzó a lesionarse.

En 1998, Alfonso dejó de meter goles. En 1999, Gerard empezó a demostrar que no era el futuro del Barça y Morientes sólo clavó seis dianas. En 2000, Figo se convertía en enemigo público número uno de Cataluña 'traicionando' al Barça, mientras que Guardiola se lesionaba gravemente y empezaba su cuesta abajo. En 2001, Casillas perdió la titularidad en favor de Illgner y Luis Enrique comenzaba una plaga de lesiones. Ronaldinho decidió tomárselas bañadas al whisky. Y en 2008, Robinho demostraba que tenía más talento bajo las rodillas que sobre los hombros e iniciaba su carrera para ser el mejor del mundo yéndose al carajo.

Oiga, no es cosa de negar el gafe de las Natillas. Es virtualmente imposible. Pero he aquí que en el último mes las maquinillas Gillette han tomado el relevo con fuerza. La angelical imagen de Thienny Henry y Tiger Woods está en la mierda: el uno por meter la mano donde no debe y el otro por meterlo todo donde no debe. En Irlanda organizan campañas de boicot a los productos Gillette tras el incidente y a Tiger Woods se le cae la vida a pedazos y le huyen los patrocinadores.

Yo que tú, Roger Federer, ponía la barba a remojar. Tienes una temporada para demostrar que donde hubo Natillas no hay maquinillas.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Fiesta y Finanzas en Francia

Por Halftown
Cuando parecía que los ecos de la mano de Henry se empezaban a apagar y los aficionados celebraban su buena suerte de caer con Sudáfrica, México y Uruguay, resulta que la prensa ha decidido abrir un nuevo debate en torno al dinero que ganan los miembros de los bleus.

El billete para la Copa del Mundo de 2010, según revelaba France Football el pasado 20 de noviembre, hablaba de 431.000 euros por cabeza para los jugadores que han jugado un mayor número de partidos, y el doble, 862.000, para el seleccionador Raymond Domenech.

“Una cifra muy lejos de la realidad”, decía el propio Domenech al día siguiente. “Archifalso”, apuntillaba Noël Le Graët, vicepresidente de la FFF y responsable de este tema. Tanto es así, que el pasado lunes la Federación Francesa de Fútbol (FFF) se decidió a iniciar la “opération vérité para dar su versión acerca de las cifras publicadas las últimas semanas.

Para ello, enviaron una carta a los presidentes de los clubes (profesionales y aficionados), así como a los miembros del Consejo Federal que dirige y administra la propia FFF. Una copia de dicha carta fue filtrada a Le Monde (impagable su editorial titulada “Très chers Bleus”, un juego de palabras entre chers = queridos y chers = caros), y en ella pudimos enterarnos de que:

a) Cada partido de clasificación asegura 10.000 euros a cada jugador, independientemente de su participación durante los 90 minutos así como del resultado final del encuentro.

b) A esto se añade una prima por la clasificación que va de los 100.000 a los 240.000 euros, en función del número de selecciones obtenidas por cada jugador.

c) Los partidos amistosos tienen otro baremo, ya que la cantidad varía en función de la clasificación FIFA del rival, así como el resultado del partido. Contra una selección del top 10 mundial (pongamos por caso la número 1: España), cada jugador se llevaría 18.000 euros por victoria y la mitad, 9.000, por empate.

d) Respecto al seleccionador, se le aplica el doble de la prima de un jugador en todos los casos. Sus ayudantes, Pierre Mankowski, Bruno Martini y Alain Boghossian, cobran como si fueran jugadores.

e) En lo que concierne al dinero de los patrocinadores, jugadores y seleccionador se llevan dinero a partes iguales. Los ayudantes de Domenech se llevan un tercio cada uno.

¿Archifalso?

Así las cosas, Le Monde no ha perdido el tiempo, y ha calculado efectivamente la cifra real que corresponde a cada uno: un jugador que ha participado en todos los partidos se habrá llevado 563.111 euros, mucho más de lo calculado por France Football. Domenech, por su lado, se ha llevado 826.222 euros, una cifra que ni está lejos de los 862.000 que dijo France Football ni es, como dijo el vicepresidente de la FFF, archifalsa.

El mismo día 7, Le Monde publicaba una entrevista con Jacques Valentin, director delegado de la selección francesa. Entre otras cosas, Valentin afirma que la participación de Francia en el Mundial 2006 supuso unos ingresos de 5 millones de euros, y la Eurocopa 2008 dejó 8 millones de euros más en la caja. Esto es cuanto menos sorprendente, puesto que en la Copa del Mundo los franceses llegaron a la final, mientras que en la Euro se fueron a la calle en la primera ronda sin ganar ni un solo partido. Como no podía ser de otra manera, Jacques Valentin aprovecha para colgarse la medalla recordando que ese dinero se reinvierte en programas de formación de jóvenes futbolistas.

Pero lo mejor de la entrevista con Valentin viene al final, cuando proclama que la selección francesa tiene un presupuesto asignado del 1% del total de la Federación, es decir, 1,9 millones de euros sobre los 200 anuales que presupuesta la FFF.

Y aquí es cuando algo no cuadra, porque si hacemos el simple ejercicio matemático de sumar los 826.222 euros de Domenech con los 563.111 euros que se han llevado los jugadores que han participado en todos los encuentros (más las primas de los que han jugado menos o sólo han sido convocados), vamos a sacar una cifra mucho más alta de los 1,9 millones de euros presupuestados. La opción b es que las primas por clasificarse para el Mundial 2010 no estén incluidas en el presupuesto de 2009, en cuyo caso los administradores de la FFF son unos cenutrios. Eso, o que no contaban con que Francia se acabara clasificando para Sudáfrica 2010.