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jueves, 21 de octubre de 2010

Esos patrocinios inmorales

Por Halftown
El pasado mes de agosto de 2009, el Málaga de Fernando Sanz firmaba un acuerdo de patrocinio por tres años con la casa de apuestas británica William Hill. La presentación en sociedad del acuerdo se hizo por todo lo alto, incluyendo cachondas de cejas depiladas embutidas en la camiseta blanquiazul. El sueño húmedo de más de uno en La Rosaleda.

Menos de un año después, Fernando Sanz vendió el club al jeque qatarí Abdullah Bin-Nasser Al-Thani. Se rumoreó la llegada de estrellas como Güiza, de Van Nistelrooy, aunque al final los fichajes fueron más de lo mismo, y todo apunta a una nueva temporada tan al filo de la navaja como cuando eran pobres.
Sin embargo, una de las medidas que adoptó la directiva de Al-Thani fue la ruptura del contrato con William Hill en base a los dictados de la ley islámica, que prohíbe las los juegos de azar.

Si bien aplaudimos que los principios morales (en este caso religiosos) se antepongan al vil metal, lo que no se termina de entender es que no se haya extinguido también el contrato de patrocinio que el Málaga tiene con la cervecera San Miguel. Sorprendente, dado que el Corán también prohíbe el alcohol (y cualquier otra forma de diversión, por cierto), tanto en su variante destilada como fermentada. Alá lo deja bien clarito en el Corán cuando dice: "Ellos te preguntaran acerca de las bebidas alcohólicas y el juego, decid: en cada uno de ellos acecha un grave vicio así como algunos beneficios para el hombre, sus perjuicios son más grandes que su utilidad" (Corán 2,219).

Curiosamente, cuando uno va a visitar la web del Manchester City –propiedad de un jeque más rico y más árabe-, descubre que, surprise, surprise, ellos también tienen un acuerdo con la marca de cerveza holandesa Heineken. Así que, aunque uno quiera creer que ambos jeques mantienen los patrocinios porque existe la cerveza sin alcohol, da la impresión de que la cosa tiene más que ver con la diferencia entre el canteo de exhibir el logo pecador pegado a la camiseta, y tenerlo discretamente en la página web del equipo, mientras se va haciendo caja.

Líder en chorizo

La noticia bomba de la semana ha sido en Santander: el Racing, cuya camiseta llevaba en blanco desde tiempos inmemoriales, por fin tiene patrocinador. La marca que manchará el pecho de los jugadores cántabros durante los dos próximos cursos será la empresa riojana de alimentación Palacios. El problema no es que el logo sea soso. Ni que las camisetas del Racing ya sean feas sin necesidad de ayuda. Ni siquiera que el gran estreno sea en el Bernabéu. El verdadero problema es que, debajo del logotipo de la marca, irá la siguiente inscripción: “Líder en chorizo”.

Y claro, no hace falta ser experto en comunicación para adivinar que se ha armado la marimorena en El Sardinero, donde desde la época de Dimitri Piterman la afición se ha aburrido de ver chorizos.

De hecho, más de uno se quedó con la mosca detrás de la oreja después de la salvación del equipo verdiblanco en el último partido de la temporada pasada, un Racing-Sporting en Santander que vino precedido por una loa a la amistad del presidente cántabro Miguel Ángel Revilla en la prensa asturiana. La cosa acabó con victoria fácil para los locales, salvación para todos y el estadio entero entonando el “Asturias, patria querida”. Que le pregunten a Tenerife y Valladolid por los chorizos.

martes, 26 de enero de 2010

El cuarto milagro de San Nando Yosu


Por Halftown
Se enfrentaban Racing de Santander y Osasuna en El Sardinero. No era el partido de Copa de la pasada semana, sino el penúltimo partido de la temporada 2005-2006. Los de Pamplona, en la mejor temporada de su historia reciente, necesitaban los tres puntos para seguir con opciones de clasificarse directamente para la Liga de Campeones. Los verdiblancos estaban con el agua al cuello, a sólo un punto del descenso.

Manolo Preciado, el entrenador que empezó la temporada, había dimitido en la jornada 34, después de haber conseguido sólo 2 de los últimos 18 puntos en juego. La directiva santanderina, con el sabor de la última experiencia en Segunda todavía fresco, decide entonces poner al cargo al único capaz de sacar a flote la nave: el veterano técnico Fernando Trío Zabala, alias Nando Yosu. No era la primera vez que le cae la patata caliente a Yosu; sin ir más lejos, la temporada anterior ya había dejado en Primera a última hora al equipo.

Los veteranos del estadio racinguista viven un flashback: el mismo protagonista ya había hecho de apagafuegos para lograr la permanencia en el 96, en el 98 y en 2005. Y a cada salvación, Yosu peregrinaba 70 kilómetros hasta el pueblo de Selaya para darle las gracias a la Virgen de Valvanuz.
Consumida una hora de partido, Osasuna gana 0-1 y el Racing se ve jugándose la vida a cara o cruz en la última jornada en El Madrigal. Yosu llama al veterano Pablo Alfaro para sustituir al lesionado Oriol.

Minuto 78, el árbitro pita un penalti sobre el hoy jugador de la Juve Felipe Melo. Lo lanza el propio brasileño, y lo desvía a saque de esquina el eterno Ricardo. A la salida del córner, por fin, Pablo Alfaro aparca los codos por una vez y consigue conectar un cabezazo para empatar el partido. El Sardinero vuelve a creer en el milagro. En la banda, Nando Yosu se mesa el pelo, nervioso, y aprieta los puños.

Un mito

Yosu es un tipo muy querido en Santander, donde se le considera un mito del racinguismo, a la altura de los Alsúa, Quique Setién o José Ceballos. Lo ficharon del Nueva Montaña, aún adolescente, en un pack que incluía a otro ilustre cántabro como Vicente Miera. Jugó más de 400 partidos en primera división, repartidos entre Racing, Valencia y Athletic. Un día, cual Luis Aragonés del norte, decidió dejar de jugar para sentarse en el banquillo, y allí se quedó. De eso hace más de treinta años.

El Sardinero es un hervidero. Un gol más daría la salvación matemática al equipo.
Minuto 88, el sevillano Antoñito mete el pie en el área pequeña, y el balón acaba dentro. El Racing se pone por fin por delante.

El árbitro pita el final poco después, y el estadio lo celebra como si se hubiera ganado un título. Los más de 15.000 espectadores saben que el responsable de la hazaña es el hombre que llora de alegría en la banda, y corean su nombre. Los jugadores, deshauciados unas semanas antes, le mantean como a un ídolo. Nando Yosu ha vuelto a salvar al Racing de Santander.

A finales de la temporada 2007-2008, el Racing comunicó a Yosu que se tenía que jubilar. Llevaba dos años visitando residencias de ancianos en nombre del Racing, lejos del olor a humedad de los vestuarios de El Sardinero donde se había pasado media vida. Hoy, poco más de tres años después del partido contra Osasuna, es el propio Nando Yosu el que tiene que vivir en una residencia: está enfermo de Alzheimer. Aunque sigue yendo al estadio todos los domingos, la enfermedad va poco a poco borrando su memoria. La afición racinguista, en cambio, nunca le olvidará.

Después del partido contra Osasuna, una vez en la sala de prensa, un periodista le preguntó cuál era el secreto de su éxito. “El día que me veas con dos alitas, bajo del cielo” le respondió, la cabeza bien alta, San Nando Yosu.

sábado, 30 de mayo de 2009

Saya blanca busca serigrafía

Por Halftown
Todos los equipos de la primera división española tienen un patrocinador. Entre patrocinios institucionales oficiales (Andalucía en el Betis) o extraoficiales (TV3 en el Barça, Aeroport de Castelló en el Villarreal), empresas implantadas en la zona (Petronor en Bilbao) o alguna que otra casa de apuesta online, no hay camiseta sin una marca serigrafiada en el pecho. ¿Todos? No. Un solo equipo no ha conseguido fondos por estampar un logotipo sobre su casaca: el Rácing de Santander.

Habla La fuente de Cacho, el himno extraoficial del equipo cántabro, de una muchacha que sube por la alameda, luciendo la saya blanca y el pañueluco de seda. Parece que la saya, una prenda típica de la Vega de Pas, ya no es lo único blanco que se lleva en Cantabria. Más aún: haciendo una búsqueda rápida, FNF no ha conseguido encontrar ningún club de las cinco principales ligas que no tenga al menos un patrocinador. En la liga francesa o en la alemana no es raro encontrar equipos que parecen un fórmula uno, llenos de pegatinas por todas partes.
Según el último estudio anual de Sport+Markt, la liga española no es, sorprendentemente, una de las mayores en cuanto a ingresos por patrocinio de las camisetas. Es más, medio millón de euros por debajo de la Ligue 1 francesa, el campeonato español es el que menos ingresa por ese concepto del top 5 de ligas europeas.
De ayer a hoy

Hace exactamente un año, el Racing entrenado por Marcelino García Toral se clasificaba por primera vez en sus 96 años de historia para disputar la Copa de la UEFA. En su plantilla, un medio centro internacional por Argentina, un central fichado por el Madrid para sustituir a Cannavaro, y hasta una estrella mediática polaca. La afición, exportaba su Fuente de Cacho, estilo Anfield Road, allá donde fuese. Y estampados en la camiseta verdiblanca no uno, sino dos logotipos.
Un año después, el Racing ha vuelto a instalarse en la zona gris de la tabla, y la cosa no ha ido a mayores gracias a un remiendo invernal llamado Nikola Zigic, que ha enchufado la friolera de 12 goles en 18 partidos. Marcelino se marchó, y su sustituto fue el antiguo mediocre defensa Juan Ramón López Muñiz. El central fichado por el Madrid, que continuó a préstamo en Santander, ha hecho una temporada al nivel de Cannavaro. La afición, 19.000 socios sobre 22.000 asientos, sigue ahí, pero ha convertido el Muñiz vete ya en el nuevo hit de El Sardinero. Y de los patrocinadores, ni rastro: Norquimia decidió no renovar el compromiso ante la incertidumbre de la economía y de conservas Lolín (dicho sea de paso, las mejores anchoas de España) no se tienen noticias.

De esta manera, el Racing de Santander ha pasado la única temporada en la que se ha paseado por Europa –visita al parisino Parque de los Príncipes incluida- con la camiseta en blanco.
El argumento del presidente Pernía -por otra parte, el único del fútbol español que no sabe de fútbol y lo reconoce públicamente- es que más vale dejar la camiseta virgen, que malvenderla. Sin entrar a valorar las ofertas que haya recibido, que por otra parte no las ha hecho públicas, suena cuando menos sospechoso que los otros diecinueve equipos de primera hayan recibido ofertas satisfactorias, y el Racing de Santander, no.

Parece que en la temporada que viene, con la crisis tomando café con Astiazarán en la sede de la LFP, buena parte de los patrocinios se irán a pique, y los uniformes de los equipos volverán a parecerse a los del Subbuteo. Así por lo menos Pernía no necesitará buscar una excusa si no encuentra quien le adorne la camiseta.