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jueves, 18 de junio de 2009

¿Quién vende la medalla de Bert?

Bert, tercero de la primera fila, con el balón en Uruguay (1930)
Por John Wyatt
A diferencia de otros entretenimientos, en los que sabes qué va a pasar de antemano, puedes pasarte horas navegando por internet sin rumbo alguno, pasando de una cosa a otra, movido por el azar más que por una búsqueda consciente. En una de esas travesías me encontré con esto: una medalla de bronce original del primer mundial de fútbol celebrado en Uruguay a la venta en e-buy.

No fue difícil seguirle la pista para averiguar su origen. Se dieron 22 medallas como esta a los tercer clasificados del torneo, los jugadores de EEUU. Teniendo en cuenta de dónde te la mandan si pujas por ella (Fall River, Massachusets), sólo tienes que buscar el origen de los 22 miembros de aquella selección.

Así, en un primer vistazo a la wikipedia, llega uno a la conclusión de que la medalla a la venta sólo puede pertenecer a la familia de Bertrand A. Patenaude, el primer futbolista que consiguió un hat trick en un mundial, que nació y murió en dicho pueblo, curiosamente el mismo día, 4 de noviembre (1909-1974).

Si además pones en google, dentro de la misma búsqueda, el nombre del pueblo y el apellido, llegas a la conclusión de que a los Patenaude les ha ido muy bien en las décadas de la burbuja inmobiliaria, ya que tienen varias agencias que aparecen en internet. Por desgracia, si sigues indagando te das cuenta de que la empresa matriz ha quebrado. No es raro que, en ese contexto, se planteen vender los recuerdos del abuelo en su periplo futbolero por Uruguay. Viendo lo que pagan por ella, no saldrán de pobres.

Controversia hasta 2006

En aquella competición absolutamente pionera participaron 13 selecciones. Aunque ganaron los de casa, destacó la participación del conjunto yanqui, que quedó tercero gracias al concurso de varios veteranos de origen escocés. Bert estaba entre ellos, hizo seis goles en cuatro partidos y fue la estrella del equipo.

En el segundo partido, disputado contra Paraguay, Bert marcó tres goles, aunque el segundo golpeó en el defensa Ramon Gonzales antes de entrar y el árbitro escribió en el acta que fue en propia meta. La controversia sobre si fue el primer hat trick de la historia de los mundiales duró hasta 2006, año en el que la FIFA, basándose en crónicas de la época y en testigos directos de lo sucedido, dio por bueno el tanto.

Así pues, Bert hizo tres goles en aquel partido, EEUU pasó a las semifinales y consiguió la mejor clasificación de su historia hasta la fecha. Hoy, frente a Brasil, tiene otra oportunidad, sin Bert pero con Donovan, de seguir avanzando por el camino que marcaron aquellos escoceses.

miércoles, 29 de abril de 2009

There is only one Ronaldo (2)


Por Halftown
Tras el varapalo mundialista, llegó el momento que marcaría la carrera del Fenómeno: el 21 de noviembre de 1999, su rodilla se rompió por primera vez. Empezaba así una tortura que no sólo le dejaría casi tres años en el dique seco, sino que se llevó para siempre al delantero explosivo, dejando a un Ronaldo con tendencia al sobrepeso, menos espectacular, propenso a las lesiones musculares, pero también más buenrrollista y sorprendentemente igual de resolutivo.

En el año 2000, el programa de ayuda al desarrollo de la Onu nombró al Fenómeno embajador de buena voluntad. Para las marcas comerciales, sin embargo, sin goles no había interés en Ronaldo. En una vuelta a los terrenos de juego sin precedentes, sin embargo, el nueve se enfundó la canarinha una vez más para llevar a Brasil a conquistar el Mundial que se les había escapado cuatro años antes.

Fue entonces cuando Florentino Pérez le añadió a la nómina de sus galácticos en el Real Madrid 2002-2003. Cinco años estuvo Ronaldo en la Castellana, donde si bien su registro goleador fue impecable -83 goles en 127 partidos-, no dejó una huella profunda, quizás eclipsado por el brillo de las estrellas que jugaban por detrás de él.

De su época madridista –camiseta made in Adidas incluida- quedan pocos recuerdos comerciales, quizás el más conocido el que firmó para la desaparecida marca BenQ Siemens. El Ronaldo del Madrid ya no era el ídolo de antaño, y Nike subrayó el ocaso del delantero en el spot-homenaje que le dedicó con motivo del Mundial 2006.

La marca mutante

Desde hace unos meses, Ronaldo ha vuelto a casa. Con apenas 32 años, mientras sus coetáneos apuran sus últimos años al máximo nivel europeo, el Fenómeno se lo toma con calma en el Corinthians, sintiéndose otra vez la estrella de la función. Las marcas globales, en cambio, han abandonado al jugador a su suerte. Sólo su más antiguo patrocinador, la cerveza Brahma, proclama orgullosa su largo noviazgo con el delantero.

Y sin embargo, en Nike siguen contando con Ronaldo como buque insignia: en un caso inédito en el deporte mundial, los niños ya no piensan en el nueve brasileño cuando les citan a Ronaldo, sino en un extremo portugués que parece imparable, como Ronie en el 96, cuando se pone la casaca roja del Manchester United. Los ingleses, que no entienden que un jugador pueda ser conocido por su nombre de pila (que se lo pregunten a Fábregas), se han ventilado alegremente el prefijo Cristiano, y de esta manera la marca Ronaldo ha sufrido una insólita mutación... o quizá directamente una usurpación del copyright.

Quizás por eso, los fans del Corinthians reaccionaron furiosamente a la pretenciosa camiseta roja del United que proclamaba There is only one Ronaldo. La demoledora respuesta del otro lado del Atlántico no tardó en llegar. Y es que Ronaldo podrá haber muchos, pero Fenómeno sólo hay uno.

martes, 28 de abril de 2009

There is only one Ronaldo (1)

Por Halftown
Juanele siempre podrá contar a sus nietos que estuvo en un Mundial. He dicho bien, estuvo y no jugó, ya que fue el único jugador de campo al que Javi Clemente no dio minuto alguno durante la copa del mundo de Estados Unidos 94. Mientras tanto, en el banquillo de la selección brasileña, otro joven delantero pasó el torneo como Juanele, en la mejor butaca del estadio: Ronaldo Nazario de Lima, 17 años entonces, observó desde la barrera cómo Romario y Bebeto, dos delanteros más propios de Cartoon Network que de la ESPN, le daban su cuarta copa a la canarinha.

En su Brasil natal, una marca se hace eco del talento de la estrella emergente: la cerveza Brahma. Así, a partir de 1994, Ronaldo, con apenas edad para beber alcohol, se convierte en el embajador de la marca en todo Brasil.

Ese mismo verano, el joven delantero brasileño ponía rumbo a Eindhoven, donde unos años antes había goleado su admirado Romario. En dos fugaces temporadas, Ronaldo consiguió un promedio goleador asombroso: 42 tantos en 45 partidos. Para entonces, las botas del prodigio brasileiro ya lucían el logo de Nike. Es más, la sola presencia de Ronaldo en el equipo fue el detonante del cambio de proveedor de la ropa deportiva del PSV: en 1995, las tres rayas de Adidas dejaron paso al swoosh de la marca que patrocinaba al adolescente goleador brasileño.

La potencia sin control no sirve de nada

El president Nuñez, que tres años atrás había puesto la guinda al dream team al importar a Romario de Eindhoven, volvió a echar la caña en el Philips Stadion para traer a un nuevo delantero estrella al Barça post Cruyff.

Una sola temporada duró Ronaldo en el Camp Nou. Pero qué temporada. El Barcelona no pudo quitarle la liga al rocoso Madrid de Capello, y sin embargo, en la retina de los aficionados quedaron los goles -algunos de ellos asombrosos, como el que hizo en Santiago de Compostela regateando rivales en sesenta metros de carrera– del delantero que ya empezaba a ser conocido como El Fenómeno.

En verano del 98, el megalómano Moratti se lo llevó al Inter a golpe de talonario. Allí, Ronaldo confirmó lo que ya apuntaba en Barcelona: era el jugador más decisivo, el más talentoso, desde Diego Maradona. Ya no era Nike el único patrocinador que se frotaba las manos: Pirelli, cuyo logo aparecía en las camisetas neroazzurri, hizo una recordada campaña en la que el atacante aparecía celebrando un gol con los brazos extendidos, como solía, y la postura era aprovechada para hacer un paralelismo con el celebérrimo Cristo de Rio de Janeiro.

El Mundial de Francia 98 parecía el escaparate ideal para que Ronaldo levantase, esta vez como protagonista, la quinta copa del mundo de Brasil. Poco antes de la cita, Nike presentó las botas R9 exclusivas del delantero, y además lanzó un spot dirigido por John Woo en el que los jugadores de la canarinha, al ritmo de samba, hacían malabares en mitad del aeropuerto de Rio.

Todo marchaba sobre ruedas para los brasileiros hasta que, la noche antes de la gran final, Ronaldo sufrió un ataque epiléptico, parece ser debido a la cantidad de horas que pasó frente a la Playstation para sacudirse la ansiedad previa a la gran cita. En cualquier caso, el 9 de Brasil salió de titular en la final, cuenta la leyenda que por imposición comercial de la propia Nike, en un partido que a la postre coronaría a Zinedine Zidane como rey del fútbol… y estandarte de Adidas (mañana, la segunda parte).