martes, 26 de junio de 2012

Futbol playa: ¿amor de verano?


Por snedecor
En realidad no hace tanto, pero parece que queda ya muy lejos. No acabábamos de entender muy bien el porqué de los tres tiempos, pero todo lo demás nos apasionaba: las acrobacias, los botes traicioneros, las faltas directas sin barrera… y las cheerleaders en bikini y el ambientillo pachanguero de las gradas, para qué negarlo. Ver a las viejas glorias regalándonos sus últimos destellos de clase en aquel entorno desenfadado tenía su puntillo; nuestro lado oscuro reconocerá que también disfrutaba viéndoles echar el bofe mientras luchaban agónicamente para desplazar sus piernas (y sus barrigas) por las traicioneras arenas de Alicante o Montecarlo. Normal que al lado de aquello el fútbol indoor nos resulte insípido.

Kilómetros y kilómetros de costa y una enfermiza pasión por el balompié: teníamos todo para ser una potencia del fútbol playa, y lo fuimos durante un tiempo. En aquellos maravillosos años en España se celebraba un circuito patrocinado por DYC, una serie de citas por las principales playas del país abiertas a todas las pandillas que quisieran participar y que la Selección usaba para descubrir nuevos talentos. De ahí salieron, entre otros, los gallegos Roberto Valeiro, Nico Alvarado y Ramiro Amarelle: anónimos futbolistas de septiembre a junio pero a los que la playa y el verano transformaban en un portero de nivel mundial, un cierre capaz de marcar diferencias tanto en defensa como en ataque y uno de los mejores jugadores de la corta historia de este deporte.

Tres nombres que se quedaron grabados en nuestra mente a fuerza de ver por la tele infinidad de partidos de Ligas Europeas, Campeonatos de Europa y Mundiales oficiosos, aunque nos costara entender a qué competición correspondía cada uno. Con ellos y unos Salinas, Míchel o Quique Setién dispuestos a comerse la arena (algunos más literalmente que otros), desde el 97 para acá la España de Joaquín Alonso consiguió ganar tres Ligas Europeas y dos Eurocopas, ser cuatro veces subcampeona mundial y llegar a otras cinco finales continentales. Tiempos felices que poco a poco han ido quedando atrás y que ahora recordamos con la serena melancolía con la que evocamos los amoríos estivales: fue bonito, pero ahora estamos a otra cosa.

Mi primera teoría sobre el paulatino arrinconamiento y olvido al que hemos sometido al fútbol playa dice que el invento empezó a fallar cuando Suiza comenzó a ganarnos más veces de las tolerables. Siguiendo un lógico proceso mental pensábamos que un país sin mar no podía jugar bien a eso, pero un puñado de chavales helvéticos que ni siquiera tenían a un Turkyilmaz o un Chapuisat para dar colorido a su equipo nos fastidió un par de campeonatos. Hasta entonces sólo nos ganaban Brasil (siempre) y Francia y Portugal (de vez en cuando), pero no nos importaba demasiado: al fin y al cabo los brasileños eran los dioses de la playa y con nuestros rivales europeos jugaban los hermanos Cantona y ese tal Madjer que rivalizaba con Amarelle por ser el mejor del mundo, así que hasta en esas derrotas había siempre algo con lo que entretenerse, ya fuera una chilena imposible o un calentón de King Eric.

Pero los suizos eran sólo eso, suizos. Más concretamente, unos suizos desconocidos y aburridos que nos ganaban. Y tras los suizos llegaron los rusos y los ucranianos, y la cosa dejó de tener gracia. El fútbol playa se había expandido y profesionalizado de golpe: los afamados exfutbolistas ya no marcaban diferencias y eran un lastre para los equipos, pero sin ellos el interés de público y televisiones se vino abajo. Y ni siquiera el bueno de Amarelle pudo levantarlo. Porque para el público español el fútbol playa siempre ha sido puro entretenimiento, espectáculo y diversión. Nunca lo vimos como algo serio y, seguramente por eso, cuando se volvió serio dejamos de verlo.

El gordo, el crack, el niño y el guiri quemado

La otra teoría, más prosaica, viene a decir que si dejamos de ver fútbol playa fue porque con esa profesionalización los organizadores se subieron a la parra con el precio de los derechos televisivos. Vaya usted a saber. Pero que ya casi no salgan por la tele no quiere decir que las arenas hayan sepultado las porterías. Hoy, amén de los torneos organizados por ayuntamientos y asociaciones locales, y mientras la RFEF decide si monta una liga como en Italia o se conforma con su campeonato territorial por comunidades, el circuito nacional sigue existiendo, aunque alejado de los focos y cámaras de televisión y casi hasta de los patrocinadores. Beach Soccer Worldwide, la empresa que impulsó el deporte en todo el mundo (y que aún sigue encargándose del negocio, ahora de la mano de la FIFA) todavía tiene su cuartel general en Barcelona, y hasta el Barça tiene sección y participa en el Mundialito de Clubes. Pero sólo Eurosport nos recuerda de cuando en cuando que en España sigue habiendo gente que se dedica medianamente en serio a esto. El último título de la Selección llegó en 2009 (que levante la mano el que recuerde haberse enterado entonces), y al Mundial de 2011 ni nos clasificamos. Ya nada es lo que era.

Bueno, nada no. Hay algo que no cambiará. Aunque la ley de costas y la puta crisis dificulten la organización de grandes eventos, ahora que ha llegado el veranito todos sabemos que cuando vaya cayendo la tarde, cuando el sol apriete menos y la arena deje de arder, en cualquier playa medianamente concurrida del país habrá una pachanguita esperándonos. Con su gordo, su crack, su niño y hasta su guiri quemado, como siempre ha sido y siempre será. Porque seguimos teniéndolo todo para ser una potencia mundial en esto del fútbol playa: sólo hace falta que nos lo tomemos en serio. Aunque nos cueste, a nosotros y a las teles.

domingo, 27 de mayo de 2012

Season Finale I

Por Sopenilla
1. La Liga comenzó con un piquete informativo y acabó con gestos más propios de liberados sindicales que de trabajadores. Por el camino, las radios se quedaron fuera de los estadios y los aficionados, de nuevo, a expensas de los horarios televisivos. En vez de poner nombre a una competición que se cree fuerza motriz del planeta, el BBVA (y su filial aseguradora) haría bien en patrocinar algo menos dañino a terceros o a contingencias tales como que Javier Tebas compagine su puesto en la LFP con la consultoría de equipos en ley concursal.

2. Aparte de aliviar la conciencia, sería un paso para sanear lo único que parece rescatable de nuestra querida España. Aunque esto último requiera convertir el mantra de la profesionalización en un análisis DAFO y no en una discusión asamblearia a través de foros y redes sociales. Tras comprobar la amnistía fiscal de la que gozan los clubes y la impunidad con que alardean Agapito Iglesias o Francisco Pernía, salta a la vista que el nicho laboral más demandado y peor cubierto dentro de nuestras fronteras es el de gestor deportivo.

3. En tales circunstancias, figuras como la de Braulio Vázquez sobresalen por encima de cualquier otro foco mediático. Con Andrés Guardado y Jonatan Viera firmados a expensas de Jordi Alba, la labor del gallego ha vuelto a revalorizarse tras las sucesivas ventas de Villa, Silva y Mata. Veremos si la marcha de Emery ensombrece a medio plazo su papel o lo hace brillar con luz propia. Lo que está claro es que, a su lado, Roig Nogueroles debe aprender que ser “hijo de” no convalida como garantía de éxito. Esperemos que el naufragio del submarino que botó su padre le ayude a dilucidar cuáles son sus habilidades directivas. Por lo pronto, es de suponer que no volverá a utilizar el dinero de Cazorla en vano.

4. También es previsible que ningún incauto contratará a Lotina. No cabe decir lo mismo de Clemente, siempre disponible para un descosido. Mientras tanto, Michel dejará de sonar porque Monchi piensa que se ha ganado repetir. Como Montanier. Así que Preciado, Marcelino o el mismo Valverde, capaz de triunfar en Grecia, lo tienen difícil para ocupar una silla. Aun a costa de que Bielsa siga eclipsando a todos, incluidas las clarisas de Gernika, uno prefiere destacar a JIM y, sobre todo, a José Luis Mendilíbar, sexto y séptimo con Levante y Osasuna. O cuarto y quinto, según se mire.

5. El sargento chusquero de Zaldibar es el mismo que pulió en Ipurua a David Silva, el primer español en ganar una Premier. Al City sólo le ha costado 1000 millones de euros hacerse con el título, casi los mismos que puso Abramovich para llevarse una Champions. Quizá cuando la UEFA imponga el tope presupuestario se erija una alternativa creíble en Francia y Alemania. Hasta entonces, dejemos pajearse a los parabólicos con las andanzas europeas de Wenger y Klopp.

martes, 8 de mayo de 2012

Galacticidio


Por snedecor
La noche del 20 de noviembre de 2011 todo era felicidad. La larga travesía por el desierto había llegado a su fin: los pronósticos se habían cumplido y con aquella victoria regresaban al lugar que, en su opinión, jamás deberían haber abandonado. Dada la claridad del triunfo, todos pensábamos que era el comienzo de una nueva era, pero no han pasado ni seis meses y las dudas asoman a cada esquina. Sí, ganaron en noviembre, pero la sensación en la calle es que hoy sería difícil que repitieran victoria. Cada una de las decisiones tomadas desde entonces ha contribuido a empeorar un poco más el panorama y, por si fuera poco, están en ese punto en el que si pusieran un circo les crecerían los enanos.

Podríamos estar hablando del PP, pero no, estamos hablando de Los Angeles Galaxy, que levantaban su tercera copa de campeón de la Major League Soccer (la última databa de 2005) mientras en Génova apuraban la fiesta por la victoria en las generales. El de los Galaxy, que habían dominado claramente la fase regular y tampoco tuvieron rival en los Play-Offs, era otro triunfo aplastante, sin duda el del mejor equipo de una competición en la que no siempre gana el mejor. Más que un título, era la confirmación de que el modelo estelar funcionaba: Los Angeles Galaxy habían iniciado en 2007 una nueva era en la MLS con la contratación de David Beckham, un camino galáctico reforzado por la presencia de Landon Donovan y rubricado finalmente con el aterrizaje de Robbie Keane.

Después de esa victoria, conseguir contra todo pronóstico la renovación de un Beckham que (4 años después) había rendido por fin a gran nivel fue visto como la confirmación absoluta de un proyecto llamado a liderar el soccer estadounidense durante varios años. El objetivo inmediato parecía evidente: ganar la Champions League de la CONCACAF para convertirse en el primer equipo del país en acudir a un Mundial de Clubes. Los Galaxy estaban ya clasificados para cuartos de final y en marzo deberían enfrentarse a un rival asequible, Toronto FC; la prensa especializada (también la mexicana) creía que este tenía que ser su año. Erraron.

Durante el parón invernal Bruce Arena decidió traspasar a su portero titular, el internacional jamaicano Donovan Ricketts, confiando en que su suplente Josh Saunders podía ocuparse del trabajo: de hecho en 2011 Saunders ya había jugado muchos partidos por las lesiones de Ricketts sin que el equipo se resintiera y, si seguía en buena forma, cualquier portero que no cobrara mucho podía valer para quedarse en el banquillo. De esta forma Arena, que ya había conseguido montar un equipo muy sólido y competitivo en todas sus líneas (algo muy difícil de alcanzar con las peculiares restricciones salariales de la MLS), liberaba espacio en el tope salarial de la franquicia para seguir fichando.

A pesar de que el brillo de Beckham, Donovan y Keane solía eclipsar todo lo demás, la clave del triunfo de los Galaxy en 2011 había estado en su defensa, que sólo encajó 30 goles en 38 partidos. Una defensa en la que el joven central Omar González era pieza clave. Alto y espigado, con buena salida de balón, lideraba la zaga y sus prestaciones empezaban a llamar la atención al otro lado del Atlántico. Siguiendo el procedimiento habitual, en enero los Galaxy cerraron su cesión al Nuremberg para que se probara en una gran liga con la idea de repescarlo en junio, a tiempo para el tramo decisivo de la MLS. Pero en su primer entrenamiento en Alemania, Omar González se rompió los ligamentos.

La solución, ¿un delantero?

Mala suerte, pero tampoco algo (en principio) desastroso. Dado que su recuperación no se esperaba hasta finales de verano, las normas de la MLS permitieron a los Galaxy liberar la mitad de su salario, con lo que sumándole el ahorro producido por el traspaso de Ricketts y por la marcha de dos veteranos reservas como Frankie Hejduk y Gregg Berhalter (también defensas), la franquicia angelina tenía disponible una buena suma de dinero para pagar a sus refuerzos. Refuerzos como, por ejemplo, un central de garantías que supliera la baja de González. Pero poseídos por el más puro estilo galáctico original, los Galaxy decidieron gastarlo todo (o casi todo) en otro delantero, y la cosa les ha salido como le salió a Florentino: rematadamente mal.

Repatriaron a Edson Buddle, que había brillado en los Galaxy de 2007 a 2010 y ahora andaba perdido en la Bundesliga 2, y confiaron en que la defensa podría arreglárselas tal y como estaba. La pretemporada fue un aviso: el juego del equipo no era malo pero sin González la zaga había perdido toda su consistencia y en el banquillo sólo había unos Pavones sin nivel ni experiencia para cubrir el expediente. Empezó lo serio, llegaron los cuartos de final de la ConcaChampions y se produjo la tragedia: contra todo pronóstico, Toronto (uno de los peores equipos de la MLS y que participa en la Champions representando a Canadá) se disfrazó de Mónaco y eliminó a los Galaxy a fuerza de castigar una maltrecha defensa que desde entonces no ha levantado cabeza.

En la primera semana de competición los Galaxy se quedaban sin su principal objetivo para esta temporada, y desde entonces la cosa no ha mejorado. De los 9 partidos de liga disputados ya han perdido 5 (los mismos que en todo 2011), incluyendo todos sus duelos contra equipos aspirantes al título; peor aún es que de los 6 encuentros que han jugado como locales han perdido 3 (y empatado otro en el descuento), cuando el año pasado se mantuvieron invictos en casa. Ahora mismo Los Angeles Galaxy van séptimos (de 10) en la ultracompetitiva Conferencia Oeste, un puesto que les dejaría fuera de los play-offs. Buddle no termina de readaptarse al equipo y, por si no hubiera ya suficientes problemas, el portero Josh Saunders será baja por un periodo indeterminado: acaba de apuntarse al programa que la MLS tiene para ayudar a jugadores con problemas de drogas.
La liga es larga y los play-offs dan opciones a todo el que se clasifique, pero viendo su nivel actual y el del resto de equipos punteros pocos apuestan por ver a los Galaxy en la lucha por el título. Por delante, un verano en el que además perderán varias semanas a su máximo goleador hasta el momento, Robbie Keane, por la Eurocopa, y probablemente después a Beckham (su cerebro y mejor asistente) por los Juegos Olímpicos. No se descarta que llegue algún refuerzo a mitad de temporada: por si el contagio galáctico es más grave de lo que temíamos, desde FNF les recordamos a los dirigentes de Los Angeles Galaxy que Thomas Gravesen ya está retirado.

martes, 13 de diciembre de 2011

Padovano: ocho temporadas al talego

Por Halftown
Los delanteros son animales distintos al resto de los futbolistas. Jugadores que basan en el egoísmo su supervivencia, su futuro se juega a rachas, en función de la cantidad de veces que hacen conectar el balón con la red de la portería.

Como en el mundo animal, el género del delantero se divide en especies. Una de esas especies es el oportunista de fondo de armario. Michele Padovano pertenece a ese grupo de cazagoles. Habiendo pasado por media Italia futbolera sin grandes números en su haber, uno se pregunta qué vio en él Marcello Lippi cuando le fichó para su Juventus en 1995, con 28 años recién cumplidos. Padovano, pese a lo que su apellido sugiere, había nacido en Turín, por lo que para él el fichaje suponía volver a casa por la puerta grande.

Aquella versión de la Vecchia Signora era un equipo rocoso, donde por cada Del Piero habia varios torricellis y por cada Jugovic, varios pessottos. Padovano, con el dorsal 21 a la espalda, calentaba banquillo a la espera de que Gianluca Vialli o Fabrizio Ravanelli estuvieran indisponibles.

Al acabar la temporada, con la Copa de Europa bajo el brazo, Lippi mandó a sus dos delanteros titulares a jugar en Inglaterra. Padovano, que debía frotarse las manos al fantasear con ser el dueño del número 9, vio como la Juve incorporaba al croata Alen Boksic y a un chaval con cuerpo de guardaespaldas que respondía al nombre de Christian Vieri. Padovano, eso sí, hizo valer su veteranía para quedarse con el 11 que hasta entonces había llevado Ravanelli. La Juve volvió a ganar la liga, masacró al PSG en la Supercopa de Europa y se llevó la Intercontinental ante River Plate. Se quedó a las puertas de un histórico doblete, al perder la final de la Champions con el Dortmund de Ottmar Hitfeld.

Si Vialli y Ravanelli no habían sobrevivido un año antes, Padovano tampoco resistió una nueva noche de los cuchillos largos del allenatore Lippi. Ahí debería haber acabado la carrera del delantero, pero en lugar de eso se arrastró por la Premier (un gol en doce partidos con el Crystal Palace) y la Ligue 1 (cuatro goles en nueve partidos en dos temporadas en Metz) hasta acabar con una ultima temporada en el Como, con el que ascendió a la Serie B.

Del banquillo de Delle Alpi al de los acusados

Ayer, Michele Padovano conoció otro banquillo: el de los acusados. El delantero, hoy de 45 años, ha sido condenado a ocho años y ocho meses de cárcel por tráfico de drogas internacional. Tuvo suerte: su mejor amigo de la infancia, Luca Mosole, fue condenado a quince.

La cosa explotó en 2006, poco antes de que Italia saliera campeona del mundo bajo las órdenes del propio Marcello Lippi. Padovano y Mosole fueron detenidos cuando la policía se incautó de 23 kilos de hachís que salían de España rumbo a Italia escondidos en camiones de naranjas. Según la acusación, Padovano prestó a su amigo 100.000 euros para financiar el trapicheo. Según Padovano, él sólo le estaba haciendo un favor a su amigo. Claro que cuando ese favor consiste en financiar hachís por valor de 14 millones de euros, que se multiplican por cinco al ser vendidos, cuesta creer que el ex jugador no quisiera llevarse algo a cambio.

En Italia, como en nuestro país, a perro flaco todo son pulgas: tras conocer la sentencia, el padre de Mark Iuliano, antiguo defensor de la Juve y ex compañero de Padovano, usó Facebook para acusar al delantero de pasar droga a los jugadores de la Vecchia Signora. El propio Iuliano junior, cuando jugaba en 2008 con el Ravenna, dio positivo por cocaina. Otro ex juventino como Jonathan Bachini, que no coincidió con Padovano en el club, fue suspendido de por vida al dar positivo por cocaína dos veces, en 2004 y 2005. Según Alfredo Iuliano, el propio Vialli también cayó en las drogas por culpa de Padovano.

La cosa va mas allá: en 1989, un centrocampista del Cosenza llamado Donato Bergamini se suicidaba tirandose bajo un camión. La hipótesis del suicidio fue siempre rechazada por compañeros, familiares y aficionados, que creen que fue asesinado y después tirado a la carretera. Para Alfredo Iuliano, no se debería descartar la participación en la muerte de Bergamini del que era su mejor amigo en el vestuario de Cosenza: un joven delantero llamado Michele Padovano.

Hoy, Padovano planea la apelación de la sentencia. « Los jueces han exagerado », acertó a decir frente a los micros, al salir del juicio en Turin. Esta temporada la Juve, después de años de sequía, vuelve a liderar el Calcio. Padovano pasará las ocho próximas temporadas vestido de bianconero: los colores de su futuro uniforme carcelario.

martes, 11 de octubre de 2011

El mundo de Wayne

Por snedecor
Hay quien dice que no somos más que la consecuencia de un sin fin de factores circunstanciales que acaban moldeando nuestra personalidad y, en muchas ocasiones, marcando toda nuestra existencia. Especialmente influyente sería entonces el entorno en el que uno nace y crece, el mundo al que te arrojan y desde el que debes construir tu propia vida, porque no es lo mismo nacer en Somalia que en Buckingham Palace, por ejemplo. Sólo unos pocos elegidos son capaces de romper (para bien) esas barreras que delimitan todos los mundos que están en este, gente con un talento especial y la necesaria dosis de suerte para poder vivir de él. Por ejemplo: ¿dónde estaría Wayne Rooney sin sus extraordinarias condiciones para el fútbol?

Reconozco que la pregunta es sensacionalista y tendenciosa. Y profundamente injusta: ni lo sabríamos ni (lo que quizás sea peor) nos importaría una mierda. Pero si naces en plena era Thatcher en Croxteth, un suburbio de Liverpool, en el seno de una familia obrera con todas las virtudes y miserias de una familia obrera de un suburbio de Liverpool como Croxteth en plena era Thatcher, lo más fácil es que acabes siendo uno de esos tipos duros y sin futuro que acostumbramos a ver en los crudos retratos de la sociedad británica que de cuando en cuando nos regalan Stephen Frears o Ken Loach (o hasta el primer Guy Ritchie).

Y aunque tengas ese talento y esa suerte necesarios para triunfar en un mundo distinto, a veces la influencia de esos orígenes es tan grande que acabas haciendo lo mismo que harías allí, sólo que con más dinero e, inevitablemente, con más repercusión. Así que te tomas tus pintas, montas timbas con tus amigotes, dejas deudas que pagas tarde y de mala gana, tienes tus problemillas con tu novia de toda la vida, te vas de putas, te reconcilias... Lo normal con veinticinco años, solo que ahora, en vez de tu barrio, se entera medio planeta. Bueno, quizás en Croxteth hubieras asumido mejor tu alopecia. Pero el caso es que, si tú haces lo que sería lo normal, qué no harán quienes sólo han escapado de esa vida anónima de rebote, y gracias a ti.

10.000 libras, 14 años después

Las apuestas forman parte del paisaje cotidiano de la vieja Inglaterra y, de cuando en cuando se mezclan con el fútbol. Algunas veces, de forma curiosa e inocente: allá por 2006, cuando Steve McLaren hizo debutar con la selección inglesa al portero Chris Kirkland, el padre del guardameta y varios de sus amigos se llevaron 10.000 libras por cabeza gracias a una apuesta sellada por la pandilla en 1992. Se jugaron 100 a 1 en William Hill a que el niño llegaría a ser internacional antes de los 30, y ganaron.

Pero una cosa es convencer a tus colegas de pub de que tu chico es lo suficientemente bueno como para que tiren 100 libras a la basura (porque aunque ser portero de Inglaterra no es un objetivo precisamente inalcanzable, dudo que alguien se lo tomara como una inversión) y otra muy distinta es intentar sacarte un sobresueldo que no necesitas, sólo por la cosa de ser más listo que la casa de apuestas.

Ahí es cuando se te olvida que tu hijo es multimillonario y surge el animal de barrio que llevas dentro. Porque en el último escándalo de los Rooney no se está hablando de una mafia internacional, ni siquiera de una trama de amaño de partidos surgida al albur de la proliferación de las casas de apuestas virtuales (¿qué pasó con ese Las Palmas-Rayo?), sino de una panda de timadores de (relativa) poca monta.

Una tarjeta roja para celebrar

El 14 de diciembre de 2010, la casa de apuestas Blue Square detectó algunas anomalías en torno al Motherwell-Hearts de la Premier escocesa. Entre las muchas opciones de juego relacionadas con aquel partido, la posibilidad de que hubiera algún expulsado (que se pagaba 10 a 1) parecía concitar el interés de demasiados apostantes. Escamados, en Blue Square impidieron que un cliente nuevo apostara más de 200 libras a esa posibilidad, pero según algunos medios llegaron a producirse apuestas de casi 5.000 libras. Y en el minuto 83 de partido el colegiado expulsó con roja directa a Steve Jennings, del Motherwell, por insultarle al protestar una jugada polémica. Las cámaras captaron el enfado del futbolista camino de los vestuarios; los apostantes debían estar celebrándolo por todo lo alto.

Esas cantidades anormalmente altas para una apuesta teóricamente secundaria (y que acabó siendo ganadora) alertaron a las autoridades, que apenas dos días después del partido ya anunciaron el inicio de sus investigaciones. Porque muchas de esas apuestas se habían realizado en el entorno geográfico del que procede el jugador expulsado, y lo demás fue tirar del hilo.

Resulta que Jennings, natural de Kirkby, otro duro suburbio de Merseyside, había coincidido en las categorías inferiores del Everton con la hoy estrella del Manchester United. Sus carreras pronto se separaron: mientras uno debutaba con los Toffees y se convertía en el goleador más joven de la Premier, el otro salía rumbo a los juveniles del Tranmere Rovers. Pero parece que algo de relación sigue existiendo. Según la investigación de The Sun (ejem), Jennings es amigo en Facebook (ejem ejem) de 3 miembros del clan Rooney: los dos hermanos menores del astro y uno de sus primos.

Y, oh funesta casualidad, entre los apostantes en aquel partido del 14 de diciembre de 2010 se encontraban, al parecer, el padre y el tío de Wayne Rooney. La semana pasada, tras diez meses de pesquisas, la policía detuvo a 8 personas en los alrededores de Liverpool, entre ellas Wayne Rooney senior y su hermano Richie, además de al propio Jennings, que fue arrestado en Glasgow y podría enfrentarse a 10 años de cárcel.

¿Coincidencia o acto planeado? ¿Fríos cerebros o simples receptores de un tentador soplo proveniente de un degradado ambiente que los Rooney nunca han abandonado? La Justicia dirá. Entre tanto, Wayne hace lo que probablemente haría en Croxteth si su padre se hubiera metido en un lío: desahogarse con una buena pelea sin motivo aparente. Sólo que en su vida real, tras cocear a un defensa montenegrino, debe cargar con las iras de una prensa y unos aficionados acostumbrados a exigir (que no a cumplir) otros códigos de conducta. Porque para ellos la alfombra de Wembley no es el asfalto de Croxteth, pero para Wayne son dos mundos inseparables. Su propio mundo.

Por cierto, la roja a Rooney en el partido de Montenegro se pagaba 20 a 1. Seguro que alguien (quizás también en Croxteth) hizo negocio.

miércoles, 29 de junio de 2011

Top camisetas con (intra)historia 2012

Por Halftown

Los Spurs y las apps

Para un año que la gente de Puma se curra unas equipaciones del Tottenham que uno puede ponerse con dignidad fuera del estadio, al club se le ocurre llevar el logo de Aurasma. Si la empresa no les suena es normal, puesto que no es tal: Aurasma es una aplicación de iPhone que convierte la prensa escrita en una experiencia de realidad aumentada. La propietaria del invento es la empresa inglesa de software Autonomy, cuyo logo llevaba Gareth Bale en pleno hype a finales de 2010.

Cuesta entender cómo a) una aplicación de iPhone tiene la pasta para aparecer en la camiseta de uno de los clubes top de Inglaterra y b) qué coño pinta anunciándose una app en la camiseta de los Spurs. Lo próximo es que el Madrid cambie Bwin por los Angry Birds.

El Atleti engaña a los chinos

En un principio, el Atleti iba a llevar la misma camiseta que el Barça este año: una fea. Filtrada online hace meses, alguien en el Vicente Calderón tuvo el ojo clínico de echar las cuentas de cuánto pierde el club con las réplicas de palo que se fabrican en China. Así que la semana pasada el Atleti contraatacó anunciando que su modelo 2012 no será el anunciado, sino uno en un punto intermedio entre la fina línea que separa el minimalismo del aburrimiento. Al menos este año ya no hay logo de Kia.

Mientras que en algún lugar de China hay un fabricante comiendo camisetas rojiblancas, la duda ahora es si con la salida del Kun habrá alguien que quiera llevarla. Nos cuesta imaginar qué tipo de aficionado quiere lucir el dorsal de Diego Costa. Quizás uno chino…

Lisboa: to pee or not to pee

Que te patrocine una de las empresas líderes en telefonía, televisión e internet en tu país es una buena noticia. Que la misma empresa patrocine también al otro club de tu ciudad es regulero. Que te planten a ti y a tu máximo rival local un logo en el pecho que dice Meo es una putada. Por mucho que sea la segunda temporada consecutiva que te hacen el lío.

Valencia y Levante: tanto monta…

Aunque nos traicione el subconsciente, en Valencia hay dos clubes. De hecho, el Levante es el más antiguo de los dos, y sin embargo nunca ha pasado de ser el hermano bobo. Después de una temporada milagrosa, sin Luis García ni Caicedo nadie duda que es el favorito número uno para bajar la próxima temporada. Mientras tanto, el hermano supuestamente rico y guapo tiene su nuevo estadio a medio acabar y sólo le queda alquilar el murciélago del escudo a los productores de True Blood.

Afortunadamente para ellos, uno viste de blaugrana y el otro de blanco. Hasta que este año, para hacerlo todo más miserable si cabe, sus camisetas suplentes han acabado siendo la misma.

Vasco de Gama y el buen rollo con los negros

Vayamos por partes: Vasco Da Gama no puso el pie en Brasil en la puta vida. Sin embargo, el club de Rio de Janeiro en el que pescó Lendoiro a Bebeto lleva su nombre por haber sido fundado por inmigrantes portugueses.

Este año la marca que viste al Vasco, Penalty, ha decidido conmemorar la decisión del club, allá por 1924, de no excluir a los jugadores negros de la plantilla. El homenaje incluye la leyenda “Democracia e inclusión” en el cuello de la camiseta y un logo de una mano que parece de una manifa anti-ETA. Una iniciativa loable, que sin duda podría haber esperado ocho años hasta la celebración del centenario de la efeméride.

A todo esto, Vasco Da Gama de camino a la India cañoneó la ciudad de Mozambique. Un verdadero ejemplo de democracia e inclusión…

miércoles, 15 de junio de 2011

El soccer, mi vicio inconfesable

Por snedecor
Hará cosa de dos años, durante una de las entrevistas de trabajo más surrealistas de mi vida, me preguntaron que cuál era mi vicio inconfesable. Así, directamente. Como es natural, y siguiendo al pie de la letra todos esos manuales para causar buena impresión en los procesos de selección, puse cara de póker, sonreí ligeramente y contesté que ninguno. Si acaso, el afán por hacer bien el trabajo que se me encomendara. Toma ya, pensé. Qué bueno soy, joder. Pero el entrevistador, que seguramente también se sabría de memoria esos estúpidos consejos y estaría hasta los mismísimos de ver cómo los usaban los candidatos, negó con la cabeza y apuntó algo en su libreta. La cagamos.

De repente me sentí como el atribulado protagonista del famoso sketch de los Monty Python. Por un momento hasta temí que aquel hombre empezara a tocar una campanilla y a contar hacia atrás a voz en grito, pero mi enemigo se limitó a quitarse las gafas en un gesto que me dio a entender que la entrevista ya estaba terminada y me dijo que no había comprendido bien la pregunta. Todos somos freaks de algo, me dijo. Todos tenemos una pasión inconfesable por algo, un tema extraño sobre el que somos expertos, algo de lo que casi nos avergonzamos ante nuestra familia y amigos, aunque no sea nada sucio o perverso que ocultar. Cuál es tu vicio inconfesable, me insistió.

Le miré a los ojos y evalúe la situación durante un par de segundos. Una entrevista que me estaba saliendo mal, para un trabajo que tampoco me gustaba tanto y con un tío que me estaba cayendo como el culo. Sí hombre. A ti te voy a decir yo cuál es mi vicio. Capeé el temporal como pude y la prueba terminó relativamente pronto. Por suerte, no me cogieron. Pero reconozco que aquel tipo estrafalario tenía razón. Todos tenemos un vicio inconfesable. Hay quien acumula chapas de botellines de cerveza y quien se disfraza de soldado de las tropas imperiales, hay quien se sabe la letra de Heidi en japonés y quien se pasa las horas escribiendo sus mierdas en un blog que nadie leerá, mientras sueña con convertirse en el nuevo Maldini o Marcos López. Yo también hago esto último (lo de escribir, digo, que lo de atracar a la Roma de momento no entra en mis planes). Y aparte, sigo la Major League Soccer.

Desde que la descubrí en todos sus aspectos allá por 2007 (y sí, fue gracias a Beckham), la liga estadounidense me enganchó. Sobre todo por su parte organizativa, tan ordenada y distinta a lo que estamos acostumbrados a ver en Europa. Una organización que es a la vez su punto fuerte y su talón de Aquiles, lo que le permite sobrevivir económicamente al tiempo que lastra sus opciones de crecimiento. Y aunque no es nada de lo que avergonzarse, la verdad es que da cierto apuro confesar cara a cara que mi vicio es estar al día de sus noticias y novedades, conocer a sus jugadores y equipos y hasta echar un vistazo a sus partidos, si los horarios lo permiten. Alguna vez lo he dicho y me he encontrado reacciones de todo tipo, desde la incomprensión más absoluta hasta la jocosa diversión a mi costa, pasando por la peor la de todas, esas caras de “pobrecito, hay que estar muy mal para hacer eso”. Vamos, lo que convierte cualquier vicio en inconfesable.

Así que la MLS es una pasión oculta a la que doy rienda suelta en la red, contando sus peculiaridades y tratando de convencer al universo futbloguístico de que se trata de una liga seria, de cierto nivel y con futuro, justo todo lo contrario de lo que se piensa. El mes pasado aproveché la publicación de los salarios de los futbolistas que militan en ella para desmontar el mito de liga rica plagada de viejos futbolistas muchimillonarios, pero la realidad es tozuda y a veces te obliga a agachar la cabeza y reconocer que, pese a todos tus esfuerzos, hay cosas que no pueden ser. Y hoy toca decir que sí, que tenéis razón, que la MLS es un paraíso para jugadores acabados, que una liga no puede ser seria ni competitiva si uno de los equipos llamados a luchar por el título (al menos a la vista de sus resultados de este año) ficha a un tipo a punto de cumplir 34 tacos y que llevaba casi tres años retirado y rogando por los platós una oportunidad para sentarse en un banquillo.

Conste que no tengo nada en contra del bueno de Veljko Paunovic, que es quien acaba de firmar por Philadelphia Union en busca de una última oportunidad de disfrutar en un campo de fútbol (aspiración lógica tras pasar tantos años en el Atlético y deambular sin demasiado éxito por media España y parte de Europa), pero como seguidor de la MLS la suya es una contratación que me toca el orgullo. No podéis hacerme esto. Así jamás podré confesar cuál es mi vicio en una entrevista de trabajo sin tener que ver una cara de compasión por mi estado psicológico. Al menos, han tenido la decencia de no publicar su sueldo… De momento.



Sigue a Paunovic en Twitter.

lunes, 6 de junio de 2011

El retorno del otro Iniesta

Por Halftown
Como en La Mancha de Andrés Iniesta, en Extremadura hace varios años que no hay fútbol en serio. Después de los soleados noventa, cuando Mérida y Extremadura excursionaban por la primera división y el Badajoz coqueteaba con los puestos de ascenso en Segunda, el siglo XXI ha devuelto al fútbol extremeño al lugar que históricamente le corresponde.

Afortunadamente para Extremadura, no sólo de fútbol vive el hombre. Y es que en Plasencia es donde nació el otro Iniesta, Robe. Cuando creó su grupo, a finales de los ochenta, España era acababa de entrar en la OTAN y la Quinta del Buitre acumulaba títulos de liga a la espera de levantar la Copa de Europa que nunca llegaría.

Llegar a publicar un disco y que la gente lo compre es tan difícil como llegar a primera división y mantenerse. A Extremoduro les costó llegar a la primera división de la música española. Después de muchas horas de estudio, mucho bolo y mucha heroína, Robe Iniesta y su banda consiguen llenar el Pabellón de Deportes de Madrid en 1993. Con todo, no fue hasta que en 1996 publicaron Agila –en cuya portada salía un tipo con la cabeza del Mono Burgos y los abdominales de Forlán- cuando Extremoduro se convirtió en una banda importante a nivel nacional.

Fue por aquella época cuando Robe Iniesta accedió a posar vestido de rojiblanco junto a Rosendo para la portada de MARCA. El padre de Robe, chapista de profesión, fue presidente de una peña del Atleti en Plasencia. Era 1996, y el Atleti y Extremoduro iban de la mano hacia el estrellato.

El hype mediático fue tal, que el antisistema sistemático que es Robe Iniesta decidió convertir el título de su siguiente álbum en una declaración de intenciones: “Iros todos a tomar por culo”. El Atleti hizo lo propio estrellándose en Champions y deshaciéndose año tras año hasta dar con sus huesos en Segunda. A diferencia de los rojiblancos, endeudados hasta las trancas, Robe tiene suficiente pasta para lo suyo: “Yo nunca he tenido problemas de dinero: los camellos me han fiado siempre” dice, sacando pecho.

Ahora Extremoduro ha vuelto a sacar disco, y de momento le ha quitado el número uno de ventas a Lady Gaga. Quizá sea el doping, pero lo cierto es que los viejos rockeros se resisten a morir.

jueves, 19 de mayo de 2011

El último gol de Ronaldo

Por snedecor
Hará cosa de un par de semanas mantenía un breve intercambio twittero con Miquel Moro (@unoodostoques) a raíz de un tweet (qué sería de nosotros sin el dichoso pajarillo) del conocido ex-internacional estadounidense Alexi Lalas, que se metió en un jardín al anunciar la contratación de su antiguo compañero Tab Ramos como nuevo seleccionador sub’20 de USA. Miquel me vino a decir que Lalas era claro candidato al “premio al ex-jugador mejor colocado tras colgar las botas” (el pintoresco defensa ha sido comentarista, director deportivo y hasta cantante, todo ello sin demasiado éxito popular pero sí económico), pero que Ronaldo Luis Nazario de Lima iba camino de adelantarlo por la derecha. Y una vez más, no puedo hacer otra cosa que darle la razón.

Haciendo el chiste fácil, Ronaldo no tiene un pelo de tonto, aunque durante un tiempo se peinara como un idiota. Porque si algo no se le puede negar al mito brasileño es su inteligencia, al menos en todo lo relacionado con el fútbol. En el campo (sobre todo en su última etapa) dosificaba sus esfuerzos al máximo, veía como nadie los desmarques y sabía encontrar los huecos más diminutos para colar sus disparos; y ahora sabemos que a lo largo de su carrera también aprendió dónde estaba el verdadero negocio del balompié.

Así que nada más anunciar entre lágrimas su retirada de las canchas, Ronaldo cambió la camiseta y las botas por el traje y la corbata y fichó (otra vez) por el equipo ganador: el de los representantes. Y acostumbrado como estaba a pertenecer a los clubes más importantes del planeta, Ronaldo no podía empezar en una modesta agencia de intermediación: ha creado una nueva compañía a medias con el grupo británico WPP, el mayor grupo de publicidad del mundo.

Con el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos a la vista, en Brasil el sector del marketing deportivo está creciendo incluso por encima del PIB del país. Y eso es mucho dinero esperando para ser recolectado. WPP y Ronaldo han visto el filón y se reparten el 90% de 9ine Sports & Entertainment, que así se llama el nuevo despacho.

El 10% restante de la joint-venture pertenece a Marcos Buaiz, amigo personal de O Fenômeno y empresario de postín del mundo del espectáculo brasileiro (de ahí la relación, supongo), que ejerce como director general de una agencia con los objetivos muy claros: pocos representados pero de mucho nivel, y una altísima calidad en el servicio. Según sus fundadores, 9ine no se dedicará a negociar con los clubes para cerrar traspasos, sino que ofrecerá a sus clientes un asesoramiento de primera en cuestiones de marketing, publicidad y relaciones públicas. Se presenta por tanto como un gabinete exclusivo especializado en imagen y comunicación que permitirá a los deportistas maximizar sus ingresos por publicidad y patrocinios, aprovechando las oportunidades que presenta ahora del mercado brasileño pero con una visión global y de futuro. A lo grande, como se deben hacer estas cosas.

Veteranos y noveles: todo por la pasta

Así que 9ine será una “simple” consultoría de marketing. Todo aparentemente muy limpio y alejado de las tinieblas que suelen envolver a los representantes de jugadores… quizás porque al conocido agente Wagner Ribeiro le ha faltado tiempo para asociarse con 9ine para que maneje comercialmente a sus representados. Gracias a la buena predisposición de Ribeiro, Ronaldo ya le ha echado el guante a varias de las mayores promesas de la canarinha, que presumiblemente serán estrellas (futbolísticas y comerciales) en la cita mundialista de 2014. Neymar y Lucas ya están en su cartera, y parece que próximamente podrían anunciar la incorporación de Paulo Henrique Ganso, con el que completarían el trío de ases del mercado brasileño.

Otros insignes deportistas del país, como el astro del fútbol sala Falcao o el luchador Anderson Silva (todos ellos hombres de Ribeiro) también han confiado en la agencia 9ine, que con apenas 3 meses de vida ya se ha convertido en una de las más importantes del sector a nivel mundial.

De momento, Ronaldo se limita a poner la cara (y el cazo) e ir aprendiendo poco a poco las interioridades del negocio. Pero no hay duda de que tiene experiencia de sobra para dar unas cuantas lecciones sobre la gestión de los escándalos de la vida privada, y tal vez por eso no sea casualidad que el primer trabajo de 9ine para Neymar haya sido recomendarle que reconociera la paternidad del hijo que espera de una joven adolescente, para que intente mostrar una pizca de responsabilidad en su hasta ahora algo alocada carrera.

La próxima tarea será facilitarle un listado de patrocinadores ansiosos por asociar su marca al chaval del Santos, parte de cuyo pase es propiedad de un fondo de inversión montado por una cadena de supermercados (cosas más raras se ven el pujante fútbol brasileño), pero de eso seguro que sí se ocuparán los expertos en marketing. También parece que está intentando convencer a su amigo Seedorf para que pase su retiro dorado en el Corinthians.

El que ya está en el club de Sao Paulo gracias a las buenas relaciones de Ronaldo con sus directivos es el Emperador Adriano Leite, en un movimiento que ya ha servido para que surjan los rumores sobre la verdadera actividad de o Fenômeno. Porque 9ine no ha intervenido oficialmente en el traspaso pero uno de sus principales accionistas sí, y las fronteras entre agencia de marketing y agencia de representación comienzan ya a difuminarse.

Mientras tanto, Ronaldo podrá ir haciendo sus pinitos en el mundo del espectáculo, como Lalas, pero a otro nivel: parece que será el villano en la próxima película de Andy García. Así que sí, yo también creo que ese premio al ex-futbolista mejor colocado tras colgar las botas se lo acabará llevando él. Pero siempre con permiso de Pelé, claro.

miércoles, 11 de mayo de 2011

MLS: liga rica, liga pobre

Por snedecor
Esta semana el sindicato de jugadores de la Major League Soccer publicó el listado con los sueldos de los futbolistas que militan en la cada vez más conocida liga norteamericana. Uno no se acaba de imaginar a sus homólogos de la AFE haciendo lo mismo, pero la MLS Players Union lleva revelando esta información tan sensible desde 2007, con el objetivo de aumentar la transparencia del soccer y también, por qué no decirlo, de conseguir una repercusión que les permita negociar con más fuerza los sucesivos convenios colectivos por los que se rige su relación con la peculiar liga estadounidense.

Desde que en 2007 David Beckham decidió cambiar la contaminación madrileña por el sol californiano, en Europa tenemos la idea de que la MLS es una liga rica, dispuesta a pagar grandes cantidades a futbolistas desconocidos o prácticamente acabados. Y aunque en parte es verdad, la realidad es que el grueso de sus jugadores no son precisamente millonarios. Hasta 518 nombres aparecen en los listados del sindicato, y de ellos sólo 7 perciben sueldos de un millón o más de dólares anuales.

El Spice Boy lidera el ranking con un salario anual garantizado de 6’5 millones, a los que hay que sumar bonus por rendimiento (de aquí no habrá sacado mucha tajada el inglés) y derechos de imagen (este sí parece ser otro pico importante). Por detrás de él están las otras dos viejas glorias que han aterrizado en la MLS para pegar el último pelotazo (en todos los sentidos) de sus carreras: Thierry Henry y Rafa Márquez obtienen de los Red Bulls de Nueva York 5’6 y 4 millones respectivamente (más los pluses correspondientes), y además pueden viajar en metro por la Gran Manzana sin temor a ser rodeados por una masa enfervorizada de aficionados. Así da gusto.

Los otros 4 millonarios de la Liga tampoco tienen demasiadas quejas, salvo quizás Landon Donovan, que gana 2’3 millones de sueldo base, algo que en relación precio-rendimiento supone una sangrante diferencia con respecto a su compañero, que no amigo, Sir David Beckham. En los Galaxy se encuentra también el jugador que cierra el listado de las siete cifras, el colombiano Juan Pablo Ángel, que se conforma con su milloncito raspado de dólares al año. El canadiense Julián De Guzmán, que pasó sin pena ni gloria por el Deportivo de La Coruña, seguro que aceptó a regañadientes los 1’9 millones que le ofreció Toronto, un equipo con aspiraciones pero con más estrellas en los despachos que en la cancha (su entrenador es Aaron Winter y cuentan con Jürgen Klinsmann como asesor deportivo), por volver a casa.

Mención especial hay que hacer al otro millonario de la lista: Nery Castillo, todo un especialista en sablazos. Tras pasar por Olympiacos, Shakhtar Donetsk y Manchester City, el delantero mexico-uruguayo-griego-italiano recaló a préstamo en los Chicago Fire el año pasado. En la Ciudad del Viento apenas disputó, como viene siendo su costumbre, un puñado de partidos, pero eso no le impidió llevarse sus más de 2 millones de dólares. Este año, aunque ya no está en la plantilla, su sueldo sigue figurando en las cuentas de la franquicia, cuyos directivos seguramente se estarán acordando del día en que se tragaron el anzuelo del representante de turno.

La mitad del mínimo en la Segunda española

Pero como decía, estas son las excepciones. La MLS lleva una estricta política financiera y, debido al límite salarial establecido, sus franquicias sólo pueden pagar millonadas a un número determinado de jugadores: concretamente, sólo 3 por equipo pueden pasar de los 400.000 dólares anuales. Y como toda cifra que supere ese límite debe ser abonada íntegramente por la franquicia (el resto de sueldos están garantizados por la Liga y se pagan de un fondo común), y no todas tienen la misma capacidad para generar ingresos, la mayoría de franquicias prefieren mantenerse en un discreto segundo plano en materia salarial.

Así, el MVP de la pasada campaña, el colombiano David Ferreira, gana 600.000 dólares en Dallas, y las principales estrellas de Real Salt Lake, con toda seguridad el mejor equipo actualmente de la competición, se mueven en cifras que van de los 200.000 a los 400.000 dólares. En total, de las 54 plazas que la Liga concede para esos jugadores de sueldo alto, sólo se han cubierto 16. Es decir, que el 97% de los jugadores que militan en la MLS gana menos de 400.000 dólares. Pero la cosa no queda ahí: aproximadamente, un 60% cobra menos de 100.000 dólares anuales (unos 70.000 euros al cambio).

Tiremos todavía más para abajo, y comparemos. El actual convenio colectivo vigente en España para los futbolistas profesionales establece para este año un sueldo mínimo de 120.000 euros para los futbolistas de Primera División y de 60.000 euros para los de Segunda. En la MLS, tras la tensa negociación del año pasado (la liga estuvo a punto de no comenzar), el salario mínimo es de 42.000 dólares (unos 29.000 euros). En el escalón del salario base están por ejemplo los temporeros Kevin Guppy y Chris Konopka, dos porteros a sueldo de la MLS que están disponibles para cualquier equipo que pudiera necesitarlos en caso de urgencia (cosas de los americanos), pero también muchos más jugadores, concretamente otros 70. E incluso así, hay otro 10% de profesionales (los más jóvenes) que percibe incluso menos dinero, en virtud de distintos acuerdos particulares con patrocinadores que cubren la diferencia hasta el salario mínimo.

Así que en total, casi una cuarta parte de los futbolistas profesionales de la principal liga de Estados Unidos, esa que nos parece tan rica, cobra la mitad que el que menos se lleva en la Segunda española. Pero es que hasta la firma de ese nuevo convenio, al cambio, los jugadores de los equipos reserva no llegaban ni siquiera a la categoría de mileuristas. Eso sí, en Estados Unidos, al menos, cobran al día.

martes, 19 de abril de 2011

Libres y directos: Mourinho y la prensa

El show antes conocido como fútbol
Por snedecor
Reducimos el fútbol a la nada. Análisis de la previa en prácticamente todos los medios: “Messi no marca a los equipos de Mou, Cristiano está gafado contra los azulgrana”. Rueda de prensa post-partido de Mourinho, primera pregunta: “¿Qué opinión tiene de la actuación del árbitro de hoy?”. Ya está. ¿Para qué más? El éxito comercial se basa en la dicotomía. Blanco o negro, héroe o villano. Penalti o no, conmigo o contra mí. Cuestiones sencillas de plantear y que obligan al receptor a tomar partido y, de rebote, le incitan a consumir aquello que expresa lo que él piensa (y, en un extraño caso de perversión masoquista, a veces también lo opuesto, sólo hay que ver lo mucho que citan al Marca los aficionados culés). Pero debatir sobre cuestiones tácticas, sobre planteamientos futbolísticos, requiere tiempo y capacidad, porque implica pasar del blanco y negro a todo un océano de grises repleto de matices y huérfano de verdades absolutas. Y esa inmensidad de detalles nos apabulla. Nos cansa, nos aburre. Es complicado. No estamos preparados. No nos gusta. No lo compramos. Nos conformamos con nuestro cuento de héroes y villanos.

Así que los papeles ya están asignados, y en las salas de prensa se representa una Commedia Dell'Arte. Preguntas típicas, respuestas tópicas, todo en un entorno conocido y controlado. Guardiola bueno, Mourinho malo. Es simple. Lo entendemos. Nos gusta, estamos acostumbrados a ello. Lo consumimos. Y los medios sólo perpetúan la farsa, participando de ella porque les funciona comercialmente: es lo que pide el gran público. Y en ese ambiente el Mourinho Polichinela se mueve como pez en el agua. Si habla, se habla de lo que él habla; si no habla, se habla de que él no habla. Nadie se preocupa de lo que hace. Y el Mourinho Entrenador, tan contento con su papel, caricaturizado de cara al exterior pero trabajando tranquilamente en su fábrica de matices, donde a veces defenderse sirve para atacar mejor y planear un ataque frontal sólo lleva a la derrota. Suena complejo, ¿verdad? Es eso que antes llamaban fútbol.

Pero psssst, silencio, se abre el telón. ¿Saldrá Karanka? Comienza la función.


El nuevo del grupo
Por El Gordo de Minesotta

Todos hemos tenido un amigo guay, cojonudo, molón, el típico que se convierte en el líder de tu grupo desde que se bebe la primera litrona. Ése que a las dos horas te impresiona porque tiene más cara que espalda, porque es un ‘echao palante’. El primero que va a ligar con la rubia, el que se pone chulito con los duros del barrio. ¿A mí me vas a decir qué? Y los acojona. Tiene mucha personalidad. Y es guapo, claro. Listo también, aunque no tanto como piensa. De hecho, nuestro amigo superguay (si eres pijo), cojonudo (si te rascas los huevos en la puerta de una iglesia) o molón (si eres un cretino) piensa que no hay nadie como él. Al principio hace gracia. Pero poco a poco comienzan a salir defectos al ritmo de las copas. Porque resulta que lo quiere acaparar todo, él es el protagonista. Al final, claro está, acabas hasta los cojones de él.

Mourinho es atractivo, listo y ganador. Lo tiene todo. Impresionaba ver vídeos con sus hazañas en Italia e Inglaterra. Lo ganaba todo, tenía los récords más alucinantes y, desde la distancia, era un borde simpático. Benítez se encontró muchas veces con él, por ejemplo. Era su amigo más especial en las islas. Y ya no hablamos de Italia, donde hizo un montón de nuevas amistades entre los entrenadores rivales. También hizo migas con un grupo nuevo, el de los periodistas. Luego llegó a la Liga española e hizo nuevos amigos, claro está. La lista es tan larga que no cabe en este libre y directo, pero tampoco hace falta recordarla. El caso es que impresionaba a todo ser viviente en los primeros meses en el grupo. Con el tiempo, alguno comenzó a extrañarse por su actitud. “Joder, ¿este tío se queja mucho, no?”, decían los más críticos. Eso entre los amigos de la profesión. Los de la prensa, más sufridores, han aguantado un poco más. Pero solo un poco.


El futuro según Mou
Por Nunn

Según un cable de última hora llegado a 'Fútbol no es fútbol', el Rey, en su soberana voluntad, ha optado porque, a partir de ahora, el Mensaje de Navidad lo dé el Príncipe.

Circula el rumor, además, de que el Príncipe William y Kate Middleton mandarán dos figuras de gomaespuma tamaño natural a su boda, atendiendo, claro está, a su soberana voluntad.

Por la misma razón, Messi ha optado por delegar las entrevistas en un primo suyo que no juega en Girona, por Iker Casillas comparecerán, en escrupuloso orden alfabético, sus colegas que hacen el anuncio de Mahou y en vez de Forlán dará las ruedas de prensa un tipo disfrazado de la Gallina Caponata.

Hace 10 años era impensable el panorama ante el que hoy se enfrentan los medios de comunicación deportivos. Si Mou no sale a hablar, pues no sale. Y a mamar. Y la gente dejará de comprar periódicos en los que no habla nadie interesante, porque Karanka, nos guste o no, no le interesa a nadie. Y cuando nuestras audiencias televisivas bajen hasta el ridículo y quiten los deportes de la parrilla (porque total, para poner resúmenes de partidos tampoco hacen falta muchas alforjas), vendrán los ayes.

Es alarmante que el entrenador del Real Madrid pueda decidir a su gusto no dar siquiera la rueda de prensa pre-partido. La primera vez nos cogió por sorpresa, la segunda menos y cuando ya eran unas pocas iba camino de ser costumbre. Por eso se plantó la prensa. Porque nadie imaginaba hace 15 años que no se pudiera grabar en los entrenos, así que nadie nos asegura que en otros 15 no estemos grabando ruedas de prensa de señores vestidos de la Gallina Caponata.

Y si luego sale Mourinho a ridiculizar a la prensa en rueda de prensa, pues que lo haga. Está en su derecho. Pero que salga.


Un gilipollas de fiar
Por Rocheteau

Mourinho es un poco gilipollas y todos lo sabemos. Incluso él. Es más, llegaría a decir que es casi empíricamente tan gilipollas como parece. Vale, pero ni un gramo más. Mourinho no se escuda tras un prolijo verbo argentino, para llenarnos de sofismas envueltos en un celofán baratucho del que mola en el periodismo deportivo. Ni se saca los mocos como un sabio de barrio obrero que encandila a los periodistas como un (mal) monologista de el Club de la Comedia. Ni sabe dar palmadas en el hombro tras los partidos a todos y cada uno de los periodistas, haciéndolos sentir importantes, como José Bono llevaba un ayudante con una bolsa de relojes falsos de oro, que él iba poniendo sucesivamente en su muñeca y regalando a cada lugareño manchego para hacerle sentir único. Imagínense el lunes, allá en la Mancha, en la partida de tute, todos cantando 40 con su peluco de contrachapado...

Vamos, que por fin tenemos un tipo en el fútbol que es como parece. Además se equivoca. El otro día podía haber echado balones fuera hablando mucho mejor que haciendo la efigie junto a Karanka. Tras el partido habría quedado mejor respondiendo a profesionales que no supieron comportarse como tales un par de días antes. Sí, pero el tipo resulta que tenía derecho a no asistir a aquella jodida rueda de prensa. ¿Han oído alguna vez a Rajoy decir algo? ¿Incluso le han visto decir algo? No. Porque suele salir Cospedal, cuando no González Pons. Y casi mejor para el PP. El PP convoca una rueda de prensa. Los medios van. Y sale quien dice el PP. Luego lo criticas, si te da la gana. Pero la política de cada club la dirigen esos clubs. ¿No será que nos hemos acostumbrado a que las ruedas de prensa nos den esos artículos que no somos capaces de conseguir de otro modo?

Voy más allá. Ferguson ha estado años sin hablar con la BBC. Le ponían multas y usaba esos billetes de posavasos antes de dárselos a la Federación. El propio Mourinho se saltó una rueda de prensa de la UEFA. Le cayó multa y sanción. Nos evitó una enésima rueda de prensa prescindible. Y nos dejó una anécdota para la historia, colándose en un cesto de ropa sucia en el vestuario en el descanso. Guardiola no deja hablar a sus jugadores en periodo pre-entre y post clásico. Y me parece hasta bien, porque en la acera contraria, Casillas habló para "Pravda Real Madrid TV" y casi mejor Kim Jong Il en sus buenos tiempos diciendo que Corea del Norte era el país más desarrollado de la tierra.

Vamos, que Mou es un gili, sí, pero de fiar.


Café para todos, café para nadie
Por Halftown
¿Hace falta que salga Mourinho en rueda de prensa antes de un partido? ¿Hace falta que salga Guardiola? ¿Daba Darth Vader ruedas de prensa a los periodistas de la Estrella de la Muerte? ¿Para qué sirven las ruedas de prensa? ¿Qué coño aportan?

Si alguien con tiempo y una conexión a internet se pusiera, me juego una camiseta de FNF a que la rueda de prensa de Pep en la víspera de un Madrid-Barça es clónica cada año. El mismo mensaje calimeril ante las (supuestas) virtudes del Madrid, el mismo tono afectado, el mismo cuello de pico. Da igual que enfrente esté el Madrid del Ingeniero, de Mou o de Benito Floro. Es decir, que su valor como noticia tiende un poquito más a cero cada nueva temporada.

El problema de las ruedas de prensa es que se han convertido en una ronda de café para todos: los periodistas se sientan ahí y esperan que les alimenten con titulares. Y el club, encantado porque controla la información que sale o deja de salir. Imaginen qué follón si por un momento que esos mismos periodistas que se sientan cual vacas mirando al tren se pusiesen a husmear sobre la Qatar Foundation, Jorge Mendes o los votos para el Mundial 2018.

Luego, claro, se repiten los titulares de las portadas deportivas. Pero da igual: según el último EGM, todos han mejorado los resultados de audiencia. Café para todos. De puta madre.

jueves, 14 de abril de 2011

Guía para sobrevivir al Clásico Repelús

Por Bibari Maeda
Cada vez que escucho la palabra clásico me entra un repelús. Ya son muchos años en los que las expectativas por dichos partidos no se cumplen y la revolución que vive la masa solo invita a una cosa: alejarse y diferenciarse.

El propósito es proponer unos cuantos planes musicales para evadirte de esos posibles excesos a los que son expuestos los futboleros, sean o no del Madrid o del Barcelona, ante cualquier Clásico (repelús). Estos planes son para esas ciudades, para Madrid o para Barcelona, porque no se puede negar lo que somos, urbanitas.

Si vives en algún otro lugar de la España bipolarizada y sólo te importa lo que hace el equipo de tu pueblo, no es que no queramos ofrecerte esas otras alternativas de ocio, es que te suponemos o bien informado o inmerso en unas costumbres tales que sólo vives acorde a lo comentado en el foro de internet de dicho equipo.

Si no te ajustas exactamente a los casos expuestos, pero no quieres quedarte con mala cara después de un desafortunado cero a cero, sigue leyendo.

Lo primero, cree en ti y en tu singularidad. No eres peor por no quererte pasarte dos horas viendo un partido de fútbol que, en el fondo, ni te va ni te viene. Tú no comes mejor y los que salen por la tele comen demasiado y en los sitios más caros. Además, ellos lo queman, que entrenan de vez en cuando.


Sábado 16 de abril, 22:00 horas, Santiago Bernabéu

Si ya te habías hecho con dos entradas para ir a ver a Kevin Johansen (ilustrado en vivo por Liniers) en Barcelona antes de conocer el horario del partido, si tu acompañante se raja o te ha dejado tu chica y tu estado depresivo te invita a ver el fútbol con los amigotes, no lo hagas. Invita a la chica que conocerás el viernes por la noche al concierto. Ninguna acción del partido podrá superar los efectos que sobre dicha chica generen las sabias palabras de Kevin en "Anoche soñé contigo", por ejemplo. "Como un palomo en celo me desvelo por ti" también vale. ¿Estás seguro que prefieres el fútbol por encima de todas las cosas?



Los conciertos de los grupos selectos, son una apuesta segura, convéncete. Y unos lugares excelentes para ligar. Uno, que se ha hecho medio gato en Madrid, estaba convencido de ir al concierto de Dënver en la Nasti aunque fuera solo. Esos chilenos a los que les retuvieron en el aeropuerto a su llegada a España y que destilan sensibilidad con sus letras, sus lindas caras y sus melodías tecno, gustan bastante entre el público femenino. Pero alguien, que se merece sin duda un buen palito, ha decidido que el concierto comience cuando finalice el partido. Así que el menda, descartado el Klubbers Day en el Madrid Arena (que no se diga que no te estamos dando opciones), irá al teatro. Quizás la taquillera sea una mujer de bandera.


Miércoles 20 de abril, 21:30, Mestalla

El miércoles de Semana Santa. Con un poco de suerte, si aún tienes trabajo y tienes que cerrar la oficina, lo mismo te encuentras en la carretera, en un atasco, o en un avión, escuchando el único disco sobre el que merece la pena hablar, el 69 Love Songs de The Magnetic Fields.

Pero si has postpuesto el viaje al jueves o eres más urbanita que yo o no te puedes escapar de la ciudad (no te apures, va a llover) en el Círculo de Bellas Artes de Madrid han tenido a bien volver a traer a Best Coast a Madrid, el grupo de Bethany Cosentino un poco noise, un poco surf, un poco garage, algo de rock. Como Las Aias catalanas, pero en inglés, así que se la entiende mejor.

Para Barcelona, una receta similar, pero totalmente masculina a pesar del nombre de unos y la referencia surfera de los otros. Mujeres y Els Surfing Sirles en el Centre Pedralbes darán larga vida al punk.




Miércoles 27 de abril, 20:45, Santiago Bernabéu

Aunque sea por tercera vez, sigue siendo fácil parecer que no vives en Escocia si te decides por un concierto en el que retumben los roncones de una gran gaita. Ornamento y Delito hacen gala de su marxismo rock en el IES Cardenal Cisneros de Madrid, esta vez en acústico. Ellos, como tantos, vinieron a por pan y se quedaron por vino, en Madrid.

En la misma línea, la sala Apolo tiene programado el concierto de The big head troubled boy, una chica, m., que destila pop, jazz y folk. Un perfecto afterwork, altamente evasivo.


Martes 3 de mayo, 20:45, Camp Nou

Los nervios estarán alterados por unos y por otros aunque en el Gótico apenas se note que hay un clásico (repelús) al otro extremo de la ciudad. La última oportunidad, el último trago, el deseo de venganza y/o de resarcirse, en cualquier caso, deseos negativos. Relájate. Compra en Papabuble (Carrer Ample) los mejores caramelos del mundo y, como seguro que hará muy buena temperatura, pasea hasta casa con el único disco del que merece la pena hablarse, el 69 canciones de amor, sonando en el iPod. Sus ritmos varían, te alcanzan las letras y se deslizan los dedos en un traquetreo rítmico. ¿Y si sirviera también como melodía para leer tranquilo? Tres recomendaciones lectoras: “Nada es crucial” de Pablo Gutiérrez, “Hilo musical” de Miqui Otero y –para que no se diga que pasamos del deporte- “Correr” de Jean Echenoz.

En Madrid, si el guión es una continuación de la lógica, tocará que los madridistas conduzcan más deprisa que de costumbre. Transporte público. La filmoteca, ese cine entre antiguo y chiquitito donde las entradas son baratas y se llena de gafapastas, tiene a bien recordar a Bernard Herrmann. ¿Que quién es Bernard Herrmann? Puedes que hayas visto Psicosis, Ciudadano Kane, Taxi Driver o Cortina Rasgada. Este día, que lo mismo puede ser el fin del mundo o el comienzo de una nueva era, puede ser propicio para escucharlas.

Si tus inquietudes culturales no van por aquí o, si a pesar de todo, eres un hincha fanático de los de guarnición antes que solomillo, al menos, ya te hemos dado las fechas y horarios de los partidos que seguro que ya tienes marcados en la agenda.

miércoles, 6 de abril de 2011

Libres y directos: Leonardo

¿Quién es Leonardo?
Por Nunn

De qué jugaba Leonardo? No es una pregunta gilipollesca, ni mucho menos. Todos lo recordamos en el Valencia o el Milan, pelazo, elegancia, pero oiga, ni lateral ni mediocampista, ni sí ni no. Fue campeón del mundo y de América, respetado y querido en Milán, un carrerón como jugador. Seguro que casi nadie se acuerda. Eso vale cuando juegas con otros 10. Cuando eres entrenador y pones el pecho tú solo, hay que dar un paso más.

¿De qué entrena Leonardo? No es una pregunta gilipollesca. Sin tener el título de entrenador lo fichó Berlusconi (y de este hombre se pueden decir muchas cosas, pero no que no le guste tratar con profesionales); cómo no lo iba a fichar, con esa elegancia, esa simpatía, ese pelazo. Pero al tiempo nadie sabía cómo era un equipo de Leonardo. Ahí anduvo en el Milan, ni sí ni no, y se acabó yendo a malas con el presidente pero ovacionado por la afición, que no es lo habitual, al menos hasta que fichas por el rival de enfrente.

Y en estas que en Nochebuena lo fichó el Inter. Moratti, muy distinto a Berlusconi, le da todos los jugadores que no quiso traerle a Benítez; no se los vas a fichar, con esa pinta de guapo y ese pelazo. Y el tipo empezó a ganar partidos de medio pelo, muchos, hasta que llegó el importante. Y ahí, ni pelazo, ni elegancia, ni nada de nada. Ahí hay que saber cómo son los equipos de uno. Saber a qué juegas. Ser uno de esos de los que nadie se olvida. Y Benítez ni guapo ni pelazo, pero se sabe cómo juegan sus equipos a tres kilómetros: juegan para ganar partidos importantes.


El que se fue a Japón
Por El Gordo de Minnesota

A Leonardo Araujo siempre le ha gustado el riesgo. A los 25 años, en su plenitud, dejó el fútbol de élite y se fue a jugar a Japón, destino habitual de futbolistas gastados y dispuestos a pervertir su prestigio a cambio de billetes frescos. Sin duda, un claro ejemplo de profesional ambicioso, de futbolista con las ideas claras. El campeonato japonés era su proyecto vital (nótese la ironía). Tras ese lapsus inició un periplo por varios equipos que le llevó a Milán, donde el inefable Berlusconi le acogió como a un hijo. Era su ojito derecho, el niño guapo y talentoso al que mimó con esmero. Tanto que tras su retirada le sitúo en la directiva del equipo milanista. Pero no se quedó ahí. La temporada pasada le dio el carnet de entrenador y le puso en el banquillo del mítico Milan. La carrera perfecta. Un amor imperecedero. ¿Era para estar agradecido, no? Pues se ve que no.

En un acto de perfecta traición, Leonardo atendió genuflexo la llamada de Moratti, dueño del Inter y archirrival del Milan. Los tifosi interistas le acogieron como a uno de los suyos, al igual que la plantilla. Los Materazzi y compañía, sumidos en la molicie tras ganarlo todo, echaban pestes de los métodos de Benítez, que les exigía entrenarse como lo que son, profesionales. Más guapo y simpático, el brasileño pronto se hizo el dueño del vestuario. Los resultados acompañaron al principio, pero el embrujo se ha roto. Esta semana, Leonardo se enfrentó a su pasado: cayó sin honor por 3-0 con el Milan y se despidió del Scudetto. Ahora, el triste Schalke les ha dado un meneo de aúpa en la Champions y prácticamente les deja fuera de la competición. Un fracaso en toda regla. Pero no importa, siempre podrá volver a Japón.


El movimiento Pantène
Por Rocheteau

Hay gente que tiene suerte con su jeta. Inés Sastre, Sara Carbonero, Quique San Francisco (ser feo también tiene su público) y Leonardo de Araujo. El caso es que los presidentes los prefieren guapos. Quién no se imagina a Mancini de futuro entrenador. ¿Que naces con cara de bruto como Pepe Mel? Pues a sudar en la segunda B hasta que escales. ¿Que naces con la corbata bien puesta, las camisas entalladitas y ese flequillo que parece hecho para anunciar el movimiento Pantène? Entonces te dan el Milan, lo hundes, y pierdes 0-4 en un derby con el Inter. No pasa nada. Eres un tipo de bien ver. Y como la ética y la estética son indisociables (Aristóteles), seguro que tus ideas son tan bellas como tu apariencia.

Por eso Moratti te da el Inter. Vamos, ni comparación cómo te quedan las camisas al lado de un tipo de Chamberí como Rafa Benítez. Y esas corbatas anchas y demasiado largas del madrileño... imperdonable en Milán. Por eso sobrevivió Mourinho: esos nudos descolocados, esas camisas negras... tenía un look. Rafa Benítez sólo tenía una ética de trabajo. ¿Se le lesionaban 12 jugadores? culpa suya. ¿No le fichaban a nadie? Culpa suya. Resulta que Leonardo llegó y dijo que faltaban jugadores (qué casualidad, como Rafa). Le ficharon 5. Tres de ellos, titulares. Ganó partidos ante clubs modestos, pero llegó la Juve y palmó. Volvió a acercarse pero llegó el derby y un Milan de capa caída le clavó tres (no se le dan bien los derbys al buen hombre). Llegó el Bayern en casa y palmó. Llegó el Schalke y le zumbaron cinco. Vamos, un tipo que sabe preparar los partidos importantes.

Por cierto, si Alfonso Pérez fue imagen de un champú y alguien lo compró, no quiero ni pensar lo que habrían aumentado las ventas con Leonardo de imagen. Yo lo ficharía mañana. Eso sí, sólo para anunciar el movimiento Pantène... Siempre tendrá sitio para guardar los botes en su vitrina de trofeos como entrenador.