lunes, 19 de abril de 2010

A Scarface le gustan las menores

Por Halftown
La cosa empieza el pasado día 12, cuando una brigada policial enganchada a los DVDs de The Wire, descubre que el Zaman Café, en el número 66 de la avenida de los Campos Elíseos, no ofrecen café sino sexo. En plena labor de escucha, aparece el nombre de varios jugadores de la selección francesa, concretamente dos que juegan fuera del país, y uno que lo hace en un equipo del sur del país galo. La cosa, como suele pasar en estos casos, no habría ido a mayores si la cadena de TV M6 no hubiera sacado la noticia en su informativo de la tarde del pasado sábado, y después no se le hubiera puesto nombre y apellidos a dos de los tres protagonistas: Franck Ribéry y Sidney Govou.

Los dos jugadores fueron llamados a declarar ante el juez la semana pasada en condición de testigos, e incluso el abogado de Ribéry reconoció que el único acusado por el momento, un antiguo participante del Operación Triunfo francés llamado Abou, pertenece al “círculo íntimo” del jugador.

El tal Abou es un tipo de origen marroquí criado en los suburbios de Lyon. Mientras otros le daban a la pelota, Abou, quizá por falta de talento con el balón, se dedicaba a la canción, donde de un tiempo a esta parte el talento ya no es condición sine qua non. Su mayor éxito fue un single con un cover de un tema ochentero: J'aime regarder les filles (“Me gusta mirar a las chicas”).

Rubia de bote, cosecha del 92

Con el paso del tiempo, en cambio, Abou descubrió que todavía más rentable que el mundo del espectáculo musical era convertirse en broker de prostitutas para famosos, y así se convirtió en un habitual de la más oscura noche parisina.
Entre las múltiples presentaciones que hizo a los jugadores bleus había una chica marroquí con cara de niña y pelo rubio de bote, que por lo visto es el tipo favorito de Ribéry. El único problema es que, cuando Ribéry la conoció, la chica puta (que no la puta chica) era menor de edad. Tanto tiempo estuvieron viéndose, que a ella le dio tiempo de cumplir los 18 por el camino, pero ya era tarde para Scarface: la ley francesa prevé, para los que se van con putas menores de edad, una multa de 45.000 euros, lo cual no sería un problema insalvable para Ribéry… si no fuera porque la sanción va acompañada de tres años de cárcel.

Y es que, viendo a la mujer oficial de Franck Ribéry (él tampoco es ningún Adonis, pero oye, por lo menos tiene pasta), hasta se puede comprender que, de vez en cuando, eche una canita al aire. Lo que pasa es que, cuando la cana al aire es de prepago, y en su DNI pone 1992, la cosa se pone más turbia.

Y mucho ojo porque aquí no acaba el affaire: parece que esta semana están llamados a declarar dos ex-compañeros de batallas de Abou, también chavales de origen magrebí crecidos en Lyon. Los favoritos en las quinielas de internet: Hatem Ben Arfa y Karim Benzema. En la foto de la derecha se ve precisamente al tal Abou con Ben Arfa. Es efectivamente una foto que no incrimina en nada a nadie, pero bueno, si procesan a un tipo por proxeneta, y tú eres testigo por haber (quizás) sacado provecho del harén de prepago, que el chuloputas tenga en su página de MySpace fotos contigo no ayuda, por mucho que sea un chuloputas de los Campos Elíseos.
Cuando Ribéry y Govou salten al campo el miércoles para jugar la semifinal de Champions con sus respectivos equipos, toda Francia estará mirando. Incluido Abou desde su celda.

Este Riberygate a dos meses del Mundial ha caído como una bomba en la moral de los aficionados franceses, que habían adoptado al extremo del Bayern como imposible sustituto de Zidane en la selección. Ya sólo queda por ver si a Florentino no le tiembla el pulso a la hora de fichar a Ribéry. Quién sabe, lo mismo su colega Abou consigue hacer del Real Café un negocio mucho más rentable.

martes, 30 de marzo de 2010

Sevilla: cómo ser un grande sin morir en el intento

Por Halftown
Una de las figuras del fútbol español que más respeto genera es la del director deportivo del Sevilla, Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi. Inédita transformación la de un tipo que pasó sin apenas solución de continuidad de eterno suplente de Unzué a mejor director deportivo de la Liga. Y es que tantas horas lijando banquillo dan para mucho.


Cuando Monchi llegó al cargo, hace casi ya diez años, el Sevilla era un equipo de segunda división, obligado a malvender a los pocos jugadores talentosos que tenía para enjuagar la deuda del club. Desde el último ascenso a Primera, en 2001, el club supo crear un proyecto a largo plazo, quizás el primero en el fútbol español desde el Barcelona de Cruyff. En estas últimas diez temporadas, decenas de jugadores y tres entrenadores distintos han circulado por el Pizjuán, y el Sevilla ha seguido creciendo año tras año, tanto en el césped como en la caja: el club aprendió a fichar barato, exprimir el talento, revender caro, y encontrar un sustituto igual o mejor que el futbolista recién salido.

Monchi y su equipo fueron adquiriendo prestigio gracias a un ojo clínico que les permitió encontrar perlas extranjeras como Dani Alves, Baptista o Keita, rescatar jugadores como Palop, Saviola o Maresca, y aprovechar el talento de canteranos como Reyes, Ramos, Navas o Perotti. La cosa iba tan viento en popa, que el propio cazador se convirtió en presa: Lorenzo Sanz primero y Florentino Pérez después intentaron llevarse a Monchi a golpe de talonario.


¿Como
colocar a Kanouté?

Un vistazo más de cerca a la política de fichajes del Sevilla en los últimos cinco años nos deja una impresión muy diferente. Como si la abundancia económica hubiera nublado su ingenio, el Sevilla ha dejado de comprar barato y vender caro. Así, en 2006 se gastó casi 9 millones en Chevantón, ahora cedido en Italia después de años sin demostrar gran cosa, en 2007 pagó 8 por el colombiano Mosquera y otros 12 por Koné, y el siguiente verano le soplaron 7 kilos por el eterno lesionado Acosta y 8,5 por el imposible sustituto de Dani Alves, Konko. Hasta los 15 millones pagados en agosto pasado por Negredo -tan negado de cara a gol que parece dudosa tanto su presencia en Sudáfrica como su recompra por parte del Madrid- han dejado de parecer un chollo.


Además, el pasado verano el Sevilla apenas rascó millón y medio por mandar a Maresca a Olympiakos y algo más de 4 kilos -la mitad de lo que había pagado un año antes- por deshacerse de Mosquera. En un esfuerzo por ser competitivo en la Champions, al club le dio miedo vender a los Kanouté, Luis Fabiano, Navas o Adriano.


Cuando el CSKA tomó al asalto el Pizjuán, no sólo dejó a Jiménez herido de muerte, sino que hizo saltar por los aires
la previsión de ingresos del Sevilla. A final de temporada, el club estará obligado a vender. El problema es que los jugadores que han acabado un ciclo no son fáciles de colocar: Kanouté, con un salario anual de más de 6 millones de euros y sólo 11 goles en la mochila, valdrá la mitad que hace un año. La cotización del otro delantero, Luis Fabiano, será directamente proporcional a su acierto con Brasil en el Mundial. Y desprenderse de los dos jugadores con los que el club podría hacer caja de verdad, Navas y Perotti, sería no sólo doloroso para la afición, sino que supondría un paso atrás en la transformación del Sevilla en equipo grande.

Dicen que Monchi y los suyos ya tienen varios nombres marcados en fluorescente para tapar las posibles vías de agua. De momento el primer rumor que ha salido en la prensa, Govou, suena a inocentada. Aunque tener una plantilla de retales no parece un problema para el probable próximo entrenador sevillista, Gregorio Manzano.

miércoles, 17 de marzo de 2010

The Economist no entiende de deporte


Por Halftown

Hace algunas semanas, The Economist publicaba un artículo cuyo objetivo era básicamente demostrar que la Super Bowl era el evento deportivo más popular del mundo. Clásica miopía yankee.

Según su análisis, el número total de
espectadores es mayor en la gran final de fútbol americano que en el Barça-United de la Champions League de fútbol. En su americanismo, The Economist se olvida de la segmentación geográfica de las audiencias, ya que muy pocos de los estimados 121 millones de telespectadores que vieron el triunfo de los New Orleans Saints, lo hicieron desde fuera de Estados Unidos.
El fútbol, en parte por ser un deporte menos complejo, atrae a millones de fans en Asia y Latinoamérica.


Por supuestro que tampoco habla The Economist de la diferencia de espectadores en 2008, cuando la final de la Eurocopa que se llevó España puso a más de 166 millones de personas delante del televisor en todo el mundo.


Independientemente del duelo en las alturas, la tabla de The Economist nos deja otros apuntes interesantes.
Empecemos por los que no están: ni el béisbol norteamericano, ni Roland Garros.

La ausencia del Open de Francia es significativa, por no decir sospechosa. Primero, porque resulta sorprendente que Wimbledon aparezca con 29 millones de espectadores, y Roland Garros no alcance ni los 13 del último de la lista, el Sri Lanka - Pakistán de cricket. Y segundo, porque en 2008, según la Federación Francesa, 32 millones de personas siguieron la final por TV. Por mucho que la final fuera un paseo militar de Federer ante Soderling, resulta difícil de creer que a nadie se le ocurriese sintonizarla.


La lista de The Economist, además, nos deja algunas sorpresas, como la enorme popularidad de deportes tan insólitos en Europa como el cricket, el béisbol o el badminton, todos ellos masivos en Asia. Mucho ojo al potencial del béisbol fuera de Europa, porque además en los próximos Juegos se convertirá en deporte olímpico.

Pero lo más interesante, desde mi punto de vista, es el tercero en discordia: la Fórmula 1. La edición del Grand Prix de Bahrein de 2009, que abrió el campeonato, fue seguida por 54 millones de telespectadores. Y luego, nada, ninguna otra carrera tuvo semejante seguimiento. Es decir, es como si la gente se agolpara para presenciar la inauguración del Mundial de Sudáfrica, y luego nadie se molestase en ver la final.


Mujeres y viejos


La Fórmula 1 es un deporte principalmente europeo, por mucho que se empeñe la FIA en martillear con el epíteto global. Cierto es que hay dos países, China y Brasil, donde es muy popular, pero eso no lo convierte en un fenómeno mundial.

Echando un vistazo al mercado europeo donde más gente sigue a los coches-anuncio, Italia, descubrimos dos cosas interesantes: la primera, que el 40% de los espectadores son espectadoras. Y en Francia un tercio del total. ¿Cuánta publicidad destinada a ellas se ve por el paddock? Es verdad que la mayoría de las marcas vinculadas a la F1 -ING, Vodafone, AT&T, Fiat, Shell- no son género-exclusivas, pero probablemente por eso, las mujeres no se darán por aludidas al verlas estampadas en el casco de los corredores. Ponga una marca femenina en su monoplaza. O mejor todavía, patrocine a la primera mujer piloto de F1.
Voilà una oportunidad de negocio.

La segunda conclusión, todavía más interesante: en Italia, casi la mitad de la audiencia tiene más de 55 años, un porcentaje mayor del que esta franja de edad representa en el total de la población italiana.
Además, el lucrativo mercado de los espectadores entre 20 y 34 años no parece muy interesado en este deporte. Y es que, por muy rápido que vayan, ver 57 vueltas al mismo circuito durante una hora y pico, está en el polo opuesto de lo que la generación YouTube entiende como entretenimiento. ¿Será la Fórmula 1 un deporte para viejos que se creen jóvenes?.

Mientras tanto, en España, 6 millones de personas vieron la primera carrera del año. Probablemente, muy pocos de ellos lo habrían visto si no corriese un piloto español. Y luego criticamos el chauvinismo de The Economist...

lunes, 22 de febrero de 2010

Torres & Gerard: to sell or not to sell

Por Halftown
Cuenta News of the world (y lo que cuenta semejante diario siempre hay que tomárselo with a grain of salt, que dicen los ingleses) que el Manchester City ofrece 140 millones de libras al Liverpool por el tándem Gerrard-Torres.

Independientemente de la veracidad de la historia, el caso es que, habiando detrás un jeque forrado de petrodólares, parece al menos verosímil. Ni siquiera sería una cifra récord; traducida a euros son 160 millones, exactamente lo que pagó el tito Floren por CR9 y Kaká.

Ahora bien, si la (hipotética) pelota estuviera en su tejado ¿qué debería hacer el Liverpool? Deportivamente, el equipo de Benítez lleva dos años demostrando que, sin el 8 y el 9 en el campo, no pasa de ser un equipo ramplón, condenado a navegar la mitad de tabla de la Premier. Económicamente, las cuentas del club están en rojo hace tiempo. Sin ir más lejos, a Rafa le dijeron el pasado diciembre que, si quería fichar, tenía que vender.

Y es que 160 kilos dan para mucho. Para empezar, la lluvia de millones serviría para tapar las goteras financieras, y de paso poner en marcha la construcción de su nuevo estadio.

Si se los dieran íntegros a Rafa, el entrenador español podría redecorar su vida: del once titular del domingo pasado, precisamente frente a City, se podrían salvar a Reina, Skrtel, Mascherano y Kuyt. Con 160 millones, Benítez podría dedicar más 20 millones por jugador hasta construir un once inicial para luchar por fin por la Premier 2010-2011. O fichar tres o cuatro cracks –a elegir entre Dzeko, Gourcuff, Villa, Silva, Hulk, etc.- y montar un equipo más que decente alrededor –Vargas, Dzagoev, Sessegnon, Sissoko, Gignac, Filipe Luis, Javi Martínez...-.

Quedaría por saber qué puede más en los dos jugadores, si el You’ll never walk alone o el show me the money.

Habemus dilema.

martes, 26 de enero de 2010

El cuarto milagro de San Nando Yosu


Por Halftown
Se enfrentaban Racing de Santander y Osasuna en El Sardinero. No era el partido de Copa de la pasada semana, sino el penúltimo partido de la temporada 2005-2006. Los de Pamplona, en la mejor temporada de su historia reciente, necesitaban los tres puntos para seguir con opciones de clasificarse directamente para la Liga de Campeones. Los verdiblancos estaban con el agua al cuello, a sólo un punto del descenso.

Manolo Preciado, el entrenador que empezó la temporada, había dimitido en la jornada 34, después de haber conseguido sólo 2 de los últimos 18 puntos en juego. La directiva santanderina, con el sabor de la última experiencia en Segunda todavía fresco, decide entonces poner al cargo al único capaz de sacar a flote la nave: el veterano técnico Fernando Trío Zabala, alias Nando Yosu. No era la primera vez que le cae la patata caliente a Yosu; sin ir más lejos, la temporada anterior ya había dejado en Primera a última hora al equipo.

Los veteranos del estadio racinguista viven un flashback: el mismo protagonista ya había hecho de apagafuegos para lograr la permanencia en el 96, en el 98 y en 2005. Y a cada salvación, Yosu peregrinaba 70 kilómetros hasta el pueblo de Selaya para darle las gracias a la Virgen de Valvanuz.
Consumida una hora de partido, Osasuna gana 0-1 y el Racing se ve jugándose la vida a cara o cruz en la última jornada en El Madrigal. Yosu llama al veterano Pablo Alfaro para sustituir al lesionado Oriol.

Minuto 78, el árbitro pita un penalti sobre el hoy jugador de la Juve Felipe Melo. Lo lanza el propio brasileño, y lo desvía a saque de esquina el eterno Ricardo. A la salida del córner, por fin, Pablo Alfaro aparca los codos por una vez y consigue conectar un cabezazo para empatar el partido. El Sardinero vuelve a creer en el milagro. En la banda, Nando Yosu se mesa el pelo, nervioso, y aprieta los puños.

Un mito

Yosu es un tipo muy querido en Santander, donde se le considera un mito del racinguismo, a la altura de los Alsúa, Quique Setién o José Ceballos. Lo ficharon del Nueva Montaña, aún adolescente, en un pack que incluía a otro ilustre cántabro como Vicente Miera. Jugó más de 400 partidos en primera división, repartidos entre Racing, Valencia y Athletic. Un día, cual Luis Aragonés del norte, decidió dejar de jugar para sentarse en el banquillo, y allí se quedó. De eso hace más de treinta años.

El Sardinero es un hervidero. Un gol más daría la salvación matemática al equipo.
Minuto 88, el sevillano Antoñito mete el pie en el área pequeña, y el balón acaba dentro. El Racing se pone por fin por delante.

El árbitro pita el final poco después, y el estadio lo celebra como si se hubiera ganado un título. Los más de 15.000 espectadores saben que el responsable de la hazaña es el hombre que llora de alegría en la banda, y corean su nombre. Los jugadores, deshauciados unas semanas antes, le mantean como a un ídolo. Nando Yosu ha vuelto a salvar al Racing de Santander.

A finales de la temporada 2007-2008, el Racing comunicó a Yosu que se tenía que jubilar. Llevaba dos años visitando residencias de ancianos en nombre del Racing, lejos del olor a humedad de los vestuarios de El Sardinero donde se había pasado media vida. Hoy, poco más de tres años después del partido contra Osasuna, es el propio Nando Yosu el que tiene que vivir en una residencia: está enfermo de Alzheimer. Aunque sigue yendo al estadio todos los domingos, la enfermedad va poco a poco borrando su memoria. La afición racinguista, en cambio, nunca le olvidará.

Después del partido contra Osasuna, una vez en la sala de prensa, un periodista le preguntó cuál era el secreto de su éxito. “El día que me veas con dos alitas, bajo del cielo” le respondió, la cabeza bien alta, San Nando Yosu.

jueves, 14 de enero de 2010

Pepsi cierra el grifo al football


Por Halftown
Sensu estricto, esta no es una historia futbolera. Como mucho –pido perdón anticipado al lector por el juego de palabras- es footballera. O quizá no, porque la Superbowl tiene cada vez más de marketing y menos de deporte. En cualquier caso está bien sacar la cabeza por la ventanilla de vez en cuando.

La cosa es que este año, después de veintitrés de presencia, Pepsi ha decidido cerrar el grifo a los anuncios en los descansos de la Superbowl, en la que había invertido 142 millones de dólares a lo largo de la última década, y cuya audiencia en los EE. UU. superó los 95 millones de espectadores en 2009.

En lugar de spots de veinte segundos, el máximo rival de Coca-Cola ha decidido irse adonde está migrando su público objetivo de 18-34 años, y ha creado una plataforma online en la que financiará proyectos para la comunidad que propongan y elijan los internautas. La única pega es que, mientras los spots de la Superbowl eran vistos por millones de personas a través de internet, el Pepsi Refresh Project (así ha sido bautizado el invento) sólo será accesible para internautas americanos.

Este golpe de timón no es una sorpresa si tenemos en cuenta que en 2009 se vendió un 6% menos de latas que el año anterior, y otro tanto por ciento menos que el año de antes. A priori, parece una apuesta a cara o cruz de la marca, más si tenemos en cuenta que Coca-Cola se mantendrá firme en la Superbowl –a la que regresó hace unos años después de un parón temporal- apostando por una campaña tradicional a más no poder hecha a rebufo del vigésimo aniversario de los Simpsons.

Deserciones

La deserción de Pepsi, sumada a las de General Motors y FedEx el año pasado, parece haber hecho mella en el precio de los espacios publicitarios de la gran final de fútbol americano: después de muchos años de inflación –desde los 42.500 dólares por un spot corto en 1967 hasta los 3 millones de 2009- TNS Media Intelligence ha predicho para 2010 un ahorro de entre 200.000 a 500.000 dólares por comercial.

La oficina de prensa de la Superbowl ha salido rápida al corte para asegurar que casi todos los sesenta y dos espacios disponibles han sido reservados ya. Incluso la CBS, que retransmitirá este año el evento, ha precisado que todavía quedan cinco huecos disponibles, por si a algún marketiniano se le calienta la cabeza a última hora. Para evitar que a más de uno le dé la risa floja, la cadena no ha querido hacer público el valor del cheque que ha firmado para hacerse con los derechos de esta Superbowl XLIV, que se jugará el próximo 7 de febrero.

Tan chunga se está poniendo la cosa para el fútbol americano, que la National Football League ha decidido ofrecer patrocinios de saldo a razón de un millón de dólares por marca. De momento, diez compañías han picado el anzuelo, entre ellas las inmobiliarias (sí, inmobiliarias) Jones Lang LaSalle o Hillwood Development (dirigida por Ross Perot Jr ) u oscuras fundaciones de multimillonarios como Ted and Shannon Skokos y Boone and Madeleine Pickens. La triste realidad para la NFL es que la pasta recaudada no les alcanza ni siquiera para cubrir los 30 millones de dólares que cuesta la seguridad y el transporte de la Superbowl.

Con la salida de Pepsi no sólo desaparece uno de los patrocinadores clásicos del deporte mundial, sino que se empieza a adivinar el camino que van a seguir las marcas en los próximos años. Se empieza a acabar el sentarse inerte frente a una pantalla durante hora y media. Ya pueden poner FIFA y UEFA sus barbas a remojar.

jueves, 7 de enero de 2010

Baile de entrenadores malditos

Por Halftown
Hace un par de meses, cuando el Racing agradeció los servicios prestados a Mandiá (a los que el nombre no diga nada, se trata del mismo jugador de Logroñés y Toledo cuyo nombre llevaba tilde en la i), el presidente Pernía se pasó tres semanas de la Ceca a la Meca, en pleno cásting itinerante de sustitutos. La lista de candidatos, que parecía un greatest hits de la 98-99, provocaba sudores fríos a los aficionados racinguistas: Luis Fernández, Juanma Lillo, Víctor Fernández, Paco Herrera, Clemente, Mané y De Biasi eran las opciones disponibles.

Al final, Pernía tiró de agenda y recuperó a Miguel Angel Portugal, que en la 2007-2008 había salvado holgadamente al equipo, aunque con la inestimable ayuda del gigante serbio Zigic.

Justo antes del parón navideño, un Almería sin Negredo y sin embargo todavía fuera de los puestos de descenso, se aburrió de Hugo Sánchez y se encontró con el mismo abanico de opciones mediocres. Como sería la cosa que, finalmente, el elegido fue Juanma Lillo, alumno dialéctico de Valdano, hijo putativo de Cruyff y responsable del ascenso frustrado de la Real el año pasado. Los comentarios de los aficionados realistas tras el anuncio de su fichaje en la web del Marca, por cierto, eran impagables. De momento, el bueno de Lillo ha saldado su primer partido, jugando 4-3-3 en casa contra el deshauciado Xerez, con un triste 1-0 en el minuto 89.

Sacar las castañas del fuego

El otro día salía publicado que dieciocho de los veinte entrenadores de Primera son españoles, y los dos restantes, Pellegrini y Pocchetino, son hispanohablantes. ¿Dónde han quedado todos aquellos extranjeros que estaban siempre disponibles para sacar las castañas del fuego en los años noventa? Los Cantatore, Espárrago, Antic o Heynckes se han ido con la música a otra parte, y no han aparecido nuevos técnicos para sustituirlos.

La cuestión ahora es cuál será el próximo míster en caer. Los favoritos incluyen a Oltra, cuyo Tenerife comparte con el Xerez el presupuesto más bajo de toda la categoría; Pocchetino, que necesita un goleador para sobrevivir; el eterno Mendilíbar o Muñiz, el mediocre entrenador del Málaga.

La buena noticia para sus respectivos presidentes es que, con la permanencia en Primera más barata que nunca, ninguna de las ejecuciones parece inminente. Y es que no sorprende que la paciencia sea casi infinita, cuando en el horizonte se adivinan ruedas de prensa incendiarias de Luis Fernández o los siete defensas simultáneamente sobre el campo que gasta Javi Clemente.

No queremos ni imaginarnos el panorama en el caso de que un grande -por decir uno, Manolo Jiménez en el Sevilla- decidiera echar a su entrenador a los leones. ¿Hay alguna alternativa real para entrenar al nivel de un club del top 5 de la Liga?
La música sigue sonando. ¿Quién será el próximo en quedarse sin silla?