martes 13 de diciembre de 2011

Padovano: ocho temporadas al talego

Por Halftown
Los delanteros son animales distintos al resto de los futbolistas. Jugadores que basan en el egoísmo su supervivencia, su futuro se juega a rachas, en función de la cantidad de veces que hacen conectar el balón con la red de la portería.

Como en el mundo animal, el género del delantero se divide en especies. Una de esas especies es el oportunista de fondo de armario. Michele Padovano pertenece a ese grupo de cazagoles. Habiendo pasado por media Italia futbolera sin grandes números en su haber, uno se pregunta qué vio en él Marcello Lippi cuando le fichó para su Juventus en 1995, con 28 años recién cumplidos. Padovano, pese a lo que su apellido sugiere, había nacido en Turín, por lo que para él el fichaje suponía volver a casa por la puerta grande.

Aquella versión de la Vecchia Signora era un equipo rocoso, donde por cada Del Piero habia varios torricellis y por cada Jugovic, varios pessottos. Padovano, con el dorsal 21 a la espalda, calentaba banquillo a la espera de que Gianluca Vialli o Fabrizio Ravanelli estuvieran indisponibles.

Al acabar la temporada, con la Copa de Europa bajo el brazo, Lippi mandó a sus dos delanteros titulares a jugar en Inglaterra. Padovano, que debía frotarse las manos al fantasear con ser el dueño del número 9, vio como la Juve incorporaba al croata Alen Boksic y a un chaval con cuerpo de guardaespaldas que respondía al nombre de Christian Vieri. Padovano, eso sí, hizo valer su veteranía para quedarse con el 11 que hasta entonces había llevado Ravanelli. La Juve volvió a ganar la liga, masacró al PSG en la Supercopa de Europa y se llevó la Intercontinental ante River Plate. Se quedó a las puertas de un histórico doblete, al perder la final de la Champions con el Dortmund de Ottmar Hitfeld.

Si Vialli y Ravanelli no habían sobrevivido un año antes, Padovano tampoco resistió una nueva noche de los cuchillos largos del allenatore Lippi. Ahí debería haber acabado la carrera del delantero, pero en lugar de eso se arrastró por la Premier (un gol en doce partidos con el Crystal Palace) y la Ligue 1 (cuatro goles en nueve partidos en dos temporadas en Metz) hasta acabar con una ultima temporada en el Como, con el que ascendió a la Serie B.

Del banquillo de Delle Alpi al de los acusados

Ayer, Michele Padovano conoció otro banquillo: el de los acusados. El delantero, hoy de 45 años, ha sido condenado a ocho años y ocho meses de cárcel por tráfico de drogas internacional. Tuvo suerte: su mejor amigo de la infancia, Luca Mosole, fue condenado a quince.

La cosa explotó en 2006, poco antes de que Italia saliera campeona del mundo bajo las órdenes del propio Marcello Lippi. Padovano y Mosole fueron detenidos cuando la policía se incautó de 23 kilos de hachís que salían de España rumbo a Italia escondidos en camiones de naranjas. Según la acusación, Padovano prestó a su amigo 100.000 euros para financiar el trapicheo. Según Padovano, él sólo le estaba haciendo un favor a su amigo. Claro que cuando ese favor consiste en financiar hachís por valor de 14 millones de euros, que se multiplican por cinco al ser vendidos, cuesta creer que el ex jugador no quisiera llevarse algo a cambio.

En Italia, como en nuestro país, a perro flaco todo son pulgas: tras conocer la sentencia, el padre de Mark Iuliano, antiguo defensor de la Juve y ex compañero de Padovano, usó Facebook para acusar al delantero de pasar droga a los jugadores de la Vecchia Signora. El propio Iuliano junior, cuando jugaba en 2008 con el Ravenna, dio positivo por cocaina. Otro ex juventino como Jonathan Bachini, que no coincidió con Padovano en el club, fue suspendido de por vida al dar positivo por cocaína dos veces, en 2004 y 2005. Según Alfredo Iuliano, el propio Vialli también cayó en las drogas por culpa de Padovano.

La cosa va mas allá: en 1989, un centrocampista del Cosenza llamado Donato Bergamini se suicidaba tirandose bajo un camión. La hipótesis del suicidio fue siempre rechazada por compañeros, familiares y aficionados, que creen que fue asesinado y después tirado a la carretera. Para Alfredo Iuliano, no se debería descartar la participación en la muerte de Bergamini del que era su mejor amigo en el vestuario de Cosenza: un joven delantero llamado Michele Padovano.

Hoy, Padovano planea la apelación de la sentencia. « Los jueces han exagerado », acertó a decir frente a los micros, al salir del juicio en Turin. Esta temporada la Juve, después de años de sequía, vuelve a liderar el Calcio. Padovano pasará las ocho próximas temporadas vestido de bianconero: los colores de su futuro uniforme carcelario.

martes 11 de octubre de 2011

El mundo de Wayne

Por snedecor
Hay quien dice que no somos más que la consecuencia de un sin fin de factores circunstanciales que acaban moldeando nuestra personalidad y, en muchas ocasiones, marcando toda nuestra existencia. Especialmente influyente sería entonces el entorno en el que uno nace y crece, el mundo al que te arrojan y desde el que debes construir tu propia vida, porque no es lo mismo nacer en Somalia que en Buckingham Palace, por ejemplo. Sólo unos pocos elegidos son capaces de romper (para bien) esas barreras que delimitan todos los mundos que están en este, gente con un talento especial y la necesaria dosis de suerte para poder vivir de él. Por ejemplo: ¿dónde estaría Wayne Rooney sin sus extraordinarias condiciones para el fútbol?

Reconozco que la pregunta es sensacionalista y tendenciosa. Y profundamente injusta: ni lo sabríamos ni (lo que quizás sea peor) nos importaría una mierda. Pero si naces en plena era Thatcher en Croxteth, un suburbio de Liverpool, en el seno de una familia obrera con todas las virtudes y miserias de una familia obrera de un suburbio de Liverpool como Croxteth en plena era Thatcher, lo más fácil es que acabes siendo uno de esos tipos duros y sin futuro que acostumbramos a ver en los crudos retratos de la sociedad británica que de cuando en cuando nos regalan Stephen Frears o Ken Loach (o hasta el primer Guy Ritchie).

Y aunque tengas ese talento y esa suerte necesarios para triunfar en un mundo distinto, a veces la influencia de esos orígenes es tan grande que acabas haciendo lo mismo que harías allí, sólo que con más dinero e, inevitablemente, con más repercusión. Así que te tomas tus pintas, montas timbas con tus amigotes, dejas deudas que pagas tarde y de mala gana, tienes tus problemillas con tu novia de toda la vida, te vas de putas, te reconcilias... Lo normal con veinticinco años, solo que ahora, en vez de tu barrio, se entera medio planeta. Bueno, quizás en Croxteth hubieras asumido mejor tu alopecia. Pero el caso es que, si tú haces lo que sería lo normal, qué no harán quienes sólo han escapado de esa vida anónima de rebote, y gracias a ti.

10.000 libras, 14 años después

Las apuestas forman parte del paisaje cotidiano de la vieja Inglaterra y, de cuando en cuando se mezclan con el fútbol. Algunas veces, de forma curiosa e inocente: allá por 2006, cuando Steve McLaren hizo debutar con la selección inglesa al portero Chris Kirkland, el padre del guardameta y varios de sus amigos se llevaron 10.000 libras por cabeza gracias a una apuesta sellada por la pandilla en 1992. Se jugaron 100 a 1 en William Hill a que el niño llegaría a ser internacional antes de los 30, y ganaron.

Pero una cosa es convencer a tus colegas de pub de que tu chico es lo suficientemente bueno como para que tiren 100 libras a la basura (porque aunque ser portero de Inglaterra no es un objetivo precisamente inalcanzable, dudo que alguien se lo tomara como una inversión) y otra muy distinta es intentar sacarte un sobresueldo que no necesitas, sólo por la cosa de ser más listo que la casa de apuestas.

Ahí es cuando se te olvida que tu hijo es multimillonario y surge el animal de barrio que llevas dentro. Porque en el último escándalo de los Rooney no se está hablando de una mafia internacional, ni siquiera de una trama de amaño de partidos surgida al albur de la proliferación de las casas de apuestas virtuales (¿qué pasó con ese Las Palmas-Rayo?), sino de una panda de timadores de (relativa) poca monta.

Una tarjeta roja para celebrar

El 14 de diciembre de 2010, la casa de apuestas Blue Square detectó algunas anomalías en torno al Motherwell-Hearts de la Premier escocesa. Entre las muchas opciones de juego relacionadas con aquel partido, la posibilidad de que hubiera algún expulsado (que se pagaba 10 a 1) parecía concitar el interés de demasiados apostantes. Escamados, en Blue Square impidieron que un cliente nuevo apostara más de 200 libras a esa posibilidad, pero según algunos medios llegaron a producirse apuestas de casi 5.000 libras. Y en el minuto 83 de partido el colegiado expulsó con roja directa a Steve Jennings, del Motherwell, por insultarle al protestar una jugada polémica. Las cámaras captaron el enfado del futbolista camino de los vestuarios; los apostantes debían estar celebrándolo por todo lo alto.

Esas cantidades anormalmente altas para una apuesta teóricamente secundaria (y que acabó siendo ganadora) alertaron a las autoridades, que apenas dos días después del partido ya anunciaron el inicio de sus investigaciones. Porque muchas de esas apuestas se habían realizado en el entorno geográfico del que procede el jugador expulsado, y lo demás fue tirar del hilo.

Resulta que Jennings, natural de Kirkby, otro duro suburbio de Merseyside, había coincidido en las categorías inferiores del Everton con la hoy estrella del Manchester United. Sus carreras pronto se separaron: mientras uno debutaba con los Toffees y se convertía en el goleador más joven de la Premier, el otro salía rumbo a los juveniles del Tranmere Rovers. Pero parece que algo de relación sigue existiendo. Según la investigación de The Sun (ejem), Jennings es amigo en Facebook (ejem ejem) de 3 miembros del clan Rooney: los dos hermanos menores del astro y uno de sus primos.

Y, oh funesta casualidad, entre los apostantes en aquel partido del 14 de diciembre de 2010 se encontraban, al parecer, el padre y el tío de Wayne Rooney. La semana pasada, tras diez meses de pesquisas, la policía detuvo a 8 personas en los alrededores de Liverpool, entre ellas Wayne Rooney senior y su hermano Richie, además de al propio Jennings, que fue arrestado en Glasgow y podría enfrentarse a 10 años de cárcel.

¿Coincidencia o acto planeado? ¿Fríos cerebros o simples receptores de un tentador soplo proveniente de un degradado ambiente que los Rooney nunca han abandonado? La Justicia dirá. Entre tanto, Wayne hace lo que probablemente haría en Croxteth si su padre se hubiera metido en un lío: desahogarse con una buena pelea sin motivo aparente. Sólo que en su vida real, tras cocear a un defensa montenegrino, debe cargar con las iras de una prensa y unos aficionados acostumbrados a exigir (que no a cumplir) otros códigos de conducta. Porque para ellos la alfombra de Wembley no es el asfalto de Croxteth, pero para Wayne son dos mundos inseparables. Su propio mundo.

Por cierto, la roja a Rooney en el partido de Montenegro se pagaba 20 a 1. Seguro que alguien (quizás también en Croxteth) hizo negocio.

miércoles 29 de junio de 2011

Top camisetas con (intra)historia 2012

Por Halftown

Los Spurs y las apps

Para un año que la gente de Puma se curra unas equipaciones del Tottenham que uno puede ponerse con dignidad fuera del estadio, al club se le ocurre llevar el logo de Aurasma. Si la empresa no les suena es normal, puesto que no es tal: Aurasma es una aplicación de iPhone que convierte la prensa escrita en una experiencia de realidad aumentada. La propietaria del invento es la empresa inglesa de software Autonomy, cuyo logo llevaba Gareth Bale en pleno hype a finales de 2010.

Cuesta entender cómo a) una aplicación de iPhone tiene la pasta para aparecer en la camiseta de uno de los clubes top de Inglaterra y b) qué coño pinta anunciándose una app en la camiseta de los Spurs. Lo próximo es que el Madrid cambie Bwin por los Angry Birds.

El Atleti engaña a los chinos

En un principio, el Atleti iba a llevar la misma camiseta que el Barça este año: una fea. Filtrada online hace meses, alguien en el Vicente Calderón tuvo el ojo clínico de echar las cuentas de cuánto pierde el club con las réplicas de palo que se fabrican en China. Así que la semana pasada el Atleti contraatacó anunciando que su modelo 2012 no será el anunciado, sino uno en un punto intermedio entre la fina línea que separa el minimalismo del aburrimiento. Al menos este año ya no hay logo de Kia.

Mientras que en algún lugar de China hay un fabricante comiendo camisetas rojiblancas, la duda ahora es si con la salida del Kun habrá alguien que quiera llevarla. Nos cuesta imaginar qué tipo de aficionado quiere lucir el dorsal de Diego Costa. Quizás uno chino…

Lisboa: to pee or not to pee

Que te patrocine una de las empresas líderes en telefonía, televisión e internet en tu país es una buena noticia. Que la misma empresa patrocine también al otro club de tu ciudad es regulero. Que te planten a ti y a tu máximo rival local un logo en el pecho que dice Meo es una putada. Por mucho que sea la segunda temporada consecutiva que te hacen el lío.

Valencia y Levante: tanto monta…

Aunque nos traicione el subconsciente, en Valencia hay dos clubes. De hecho, el Levante es el más antiguo de los dos, y sin embargo nunca ha pasado de ser el hermano bobo. Después de una temporada milagrosa, sin Luis García ni Caicedo nadie duda que es el favorito número uno para bajar la próxima temporada. Mientras tanto, el hermano supuestamente rico y guapo tiene su nuevo estadio a medio acabar y sólo le queda alquilar el murciélago del escudo a los productores de True Blood.

Afortunadamente para ellos, uno viste de blaugrana y el otro de blanco. Hasta que este año, para hacerlo todo más miserable si cabe, sus camisetas suplentes han acabado siendo la misma.

Vasco de Gama y el buen rollo con los negros

Vayamos por partes: Vasco Da Gama no puso el pie en Brasil en la puta vida. Sin embargo, el club de Rio de Janeiro en el que pescó Lendoiro a Bebeto lleva su nombre por haber sido fundado por inmigrantes portugueses.

Este año la marca que viste al Vasco, Penalty, ha decidido conmemorar la decisión del club, allá por 1924, de no excluir a los jugadores negros de la plantilla. El homenaje incluye la leyenda “Democracia e inclusión” en el cuello de la camiseta y un logo de una mano que parece de una manifa anti-ETA. Una iniciativa loable, que sin duda podría haber esperado ocho años hasta la celebración del centenario de la efeméride.

A todo esto, Vasco Da Gama de camino a la India cañoneó la ciudad de Mozambique. Un verdadero ejemplo de democracia e inclusión…

miércoles 15 de junio de 2011

El soccer, mi vicio inconfesable

Por snedecor
Hará cosa de dos años, durante una de las entrevistas de trabajo más surrealistas de mi vida, me preguntaron que cuál era mi vicio inconfesable. Así, directamente. Como es natural, y siguiendo al pie de la letra todos esos manuales para causar buena impresión en los procesos de selección, puse cara de póker, sonreí ligeramente y contesté que ninguno. Si acaso, el afán por hacer bien el trabajo que se me encomendara. Toma ya, pensé. Qué bueno soy, joder. Pero el entrevistador, que seguramente también se sabría de memoria esos estúpidos consejos y estaría hasta los mismísimos de ver cómo los usaban los candidatos, negó con la cabeza y apuntó algo en su libreta. La cagamos.

De repente me sentí como el atribulado protagonista del famoso sketch de los Monty Python. Por un momento hasta temí que aquel hombre empezara a tocar una campanilla y a contar hacia atrás a voz en grito, pero mi enemigo se limitó a quitarse las gafas en un gesto que me dio a entender que la entrevista ya estaba terminada y me dijo que no había comprendido bien la pregunta. Todos somos freaks de algo, me dijo. Todos tenemos una pasión inconfesable por algo, un tema extraño sobre el que somos expertos, algo de lo que casi nos avergonzamos ante nuestra familia y amigos, aunque no sea nada sucio o perverso que ocultar. Cuál es tu vicio inconfesable, me insistió.

Le miré a los ojos y evalúe la situación durante un par de segundos. Una entrevista que me estaba saliendo mal, para un trabajo que tampoco me gustaba tanto y con un tío que me estaba cayendo como el culo. Sí hombre. A ti te voy a decir yo cuál es mi vicio. Capeé el temporal como pude y la prueba terminó relativamente pronto. Por suerte, no me cogieron. Pero reconozco que aquel tipo estrafalario tenía razón. Todos tenemos un vicio inconfesable. Hay quien acumula chapas de botellines de cerveza y quien se disfraza de soldado de las tropas imperiales, hay quien se sabe la letra de Heidi en japonés y quien se pasa las horas escribiendo sus mierdas en un blog que nadie leerá, mientras sueña con convertirse en el nuevo Maldini o Marcos López. Yo también hago esto último (lo de escribir, digo, que lo de atracar a la Roma de momento no entra en mis planes). Y aparte, sigo la Major League Soccer.

Desde que la descubrí en todos sus aspectos allá por 2007 (y sí, fue gracias a Beckham), la liga estadounidense me enganchó. Sobre todo por su parte organizativa, tan ordenada y distinta a lo que estamos acostumbrados a ver en Europa. Una organización que es a la vez su punto fuerte y su talón de Aquiles, lo que le permite sobrevivir económicamente al tiempo que lastra sus opciones de crecimiento. Y aunque no es nada de lo que avergonzarse, la verdad es que da cierto apuro confesar cara a cara que mi vicio es estar al día de sus noticias y novedades, conocer a sus jugadores y equipos y hasta echar un vistazo a sus partidos, si los horarios lo permiten. Alguna vez lo he dicho y me he encontrado reacciones de todo tipo, desde la incomprensión más absoluta hasta la jocosa diversión a mi costa, pasando por la peor la de todas, esas caras de “pobrecito, hay que estar muy mal para hacer eso”. Vamos, lo que convierte cualquier vicio en inconfesable.

Así que la MLS es una pasión oculta a la que doy rienda suelta en la red, contando sus peculiaridades y tratando de convencer al universo futbloguístico de que se trata de una liga seria, de cierto nivel y con futuro, justo todo lo contrario de lo que se piensa. El mes pasado aproveché la publicación de los salarios de los futbolistas que militan en ella para desmontar el mito de liga rica plagada de viejos futbolistas muchimillonarios, pero la realidad es tozuda y a veces te obliga a agachar la cabeza y reconocer que, pese a todos tus esfuerzos, hay cosas que no pueden ser. Y hoy toca decir que sí, que tenéis razón, que la MLS es un paraíso para jugadores acabados, que una liga no puede ser seria ni competitiva si uno de los equipos llamados a luchar por el título (al menos a la vista de sus resultados de este año) ficha a un tipo a punto de cumplir 34 tacos y que llevaba casi tres años retirado y rogando por los platós una oportunidad para sentarse en un banquillo.

Conste que no tengo nada en contra del bueno de Veljko Paunovic, que es quien acaba de firmar por Philadelphia Union en busca de una última oportunidad de disfrutar en un campo de fútbol (aspiración lógica tras pasar tantos años en el Atlético y deambular sin demasiado éxito por media España y parte de Europa), pero como seguidor de la MLS la suya es una contratación que me toca el orgullo. No podéis hacerme esto. Así jamás podré confesar cuál es mi vicio en una entrevista de trabajo sin tener que ver una cara de compasión por mi estado psicológico. Al menos, han tenido la decencia de no publicar su sueldo… De momento.



Sigue a Paunovic en Twitter.

lunes 6 de junio de 2011

El retorno del otro Iniesta

Por Halftown
Como en La Mancha de Andrés Iniesta, en Extremadura hace varios años que no hay fútbol en serio. Después de los soleados noventa, cuando Mérida y Extremadura excursionaban por la primera división y el Badajoz coqueteaba con los puestos de ascenso en Segunda, el siglo XXI ha devuelto al fútbol extremeño al lugar que históricamente le corresponde.

Afortunadamente para Extremadura, no sólo de fútbol vive el hombre. Y es que en Plasencia es donde nació el otro Iniesta, Robe. Cuando creó su grupo, a finales de los ochenta, España era acababa de entrar en la OTAN y la Quinta del Buitre acumulaba títulos de liga a la espera de levantar la Copa de Europa que nunca llegaría.

Llegar a publicar un disco y que la gente lo compre es tan difícil como llegar a primera división y mantenerse. A Extremoduro les costó llegar a la primera división de la música española. Después de muchas horas de estudio, mucho bolo y mucha heroína, Robe Iniesta y su banda consiguen llenar el Pabellón de Deportes de Madrid en 1993. Con todo, no fue hasta que en 1996 publicaron Agila –en cuya portada salía un tipo con la cabeza del Mono Burgos y los abdominales de Forlán- cuando Extremoduro se convirtió en una banda importante a nivel nacional.

Fue por aquella época cuando Robe Iniesta accedió a posar vestido de rojiblanco junto a Rosendo para la portada de MARCA. El padre de Robe, chapista de profesión, fue presidente de una peña del Atleti en Plasencia. Era 1996, y el Atleti y Extremoduro iban de la mano hacia el estrellato.

El hype mediático fue tal, que el antisistema sistemático que es Robe Iniesta decidió convertir el título de su siguiente álbum en una declaración de intenciones: “Iros todos a tomar por culo”. El Atleti hizo lo propio estrellándose en Champions y deshaciéndose año tras año hasta dar con sus huesos en Segunda. A diferencia de los rojiblancos, endeudados hasta las trancas, Robe tiene suficiente pasta para lo suyo: “Yo nunca he tenido problemas de dinero: los camellos me han fiado siempre” dice, sacando pecho.

Ahora Extremoduro ha vuelto a sacar disco, y de momento le ha quitado el número uno de ventas a Lady Gaga. Quizá sea el doping, pero lo cierto es que los viejos rockeros se resisten a morir.

jueves 19 de mayo de 2011

El último gol de Ronaldo

Por snedecor
Hará cosa de un par de semanas mantenía un breve intercambio twittero con Miquel Moro (@unoodostoques) a raíz de un tweet (qué sería de nosotros sin el dichoso pajarillo) del conocido ex-internacional estadounidense Alexi Lalas, que se metió en un jardín al anunciar la contratación de su antiguo compañero Tab Ramos como nuevo seleccionador sub’20 de USA. Miquel me vino a decir que Lalas era claro candidato al “premio al ex-jugador mejor colocado tras colgar las botas” (el pintoresco defensa ha sido comentarista, director deportivo y hasta cantante, todo ello sin demasiado éxito popular pero sí económico), pero que Ronaldo Luis Nazario de Lima iba camino de adelantarlo por la derecha. Y una vez más, no puedo hacer otra cosa que darle la razón.

Haciendo el chiste fácil, Ronaldo no tiene un pelo de tonto, aunque durante un tiempo se peinara como un idiota. Porque si algo no se le puede negar al mito brasileño es su inteligencia, al menos en todo lo relacionado con el fútbol. En el campo (sobre todo en su última etapa) dosificaba sus esfuerzos al máximo, veía como nadie los desmarques y sabía encontrar los huecos más diminutos para colar sus disparos; y ahora sabemos que a lo largo de su carrera también aprendió dónde estaba el verdadero negocio del balompié.

Así que nada más anunciar entre lágrimas su retirada de las canchas, Ronaldo cambió la camiseta y las botas por el traje y la corbata y fichó (otra vez) por el equipo ganador: el de los representantes. Y acostumbrado como estaba a pertenecer a los clubes más importantes del planeta, Ronaldo no podía empezar en una modesta agencia de intermediación: ha creado una nueva compañía a medias con el grupo británico WPP, el mayor grupo de publicidad del mundo.

Con el Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos a la vista, en Brasil el sector del marketing deportivo está creciendo incluso por encima del PIB del país. Y eso es mucho dinero esperando para ser recolectado. WPP y Ronaldo han visto el filón y se reparten el 90% de 9ine Sports & Entertainment, que así se llama el nuevo despacho.

El 10% restante de la joint-venture pertenece a Marcos Buaiz, amigo personal de O Fenômeno y empresario de postín del mundo del espectáculo brasileiro (de ahí la relación, supongo), que ejerce como director general de una agencia con los objetivos muy claros: pocos representados pero de mucho nivel, y una altísima calidad en el servicio. Según sus fundadores, 9ine no se dedicará a negociar con los clubes para cerrar traspasos, sino que ofrecerá a sus clientes un asesoramiento de primera en cuestiones de marketing, publicidad y relaciones públicas. Se presenta por tanto como un gabinete exclusivo especializado en imagen y comunicación que permitirá a los deportistas maximizar sus ingresos por publicidad y patrocinios, aprovechando las oportunidades que presenta ahora del mercado brasileño pero con una visión global y de futuro. A lo grande, como se deben hacer estas cosas.

Veteranos y noveles: todo por la pasta

Así que 9ine será una “simple” consultoría de marketing. Todo aparentemente muy limpio y alejado de las tinieblas que suelen envolver a los representantes de jugadores… quizás porque al conocido agente Wagner Ribeiro le ha faltado tiempo para asociarse con 9ine para que maneje comercialmente a sus representados. Gracias a la buena predisposición de Ribeiro, Ronaldo ya le ha echado el guante a varias de las mayores promesas de la canarinha, que presumiblemente serán estrellas (futbolísticas y comerciales) en la cita mundialista de 2014. Neymar y Lucas ya están en su cartera, y parece que próximamente podrían anunciar la incorporación de Paulo Henrique Ganso, con el que completarían el trío de ases del mercado brasileño.

Otros insignes deportistas del país, como el astro del fútbol sala Falcao o el luchador Anderson Silva (todos ellos hombres de Ribeiro) también han confiado en la agencia 9ine, que con apenas 3 meses de vida ya se ha convertido en una de las más importantes del sector a nivel mundial.

De momento, Ronaldo se limita a poner la cara (y el cazo) e ir aprendiendo poco a poco las interioridades del negocio. Pero no hay duda de que tiene experiencia de sobra para dar unas cuantas lecciones sobre la gestión de los escándalos de la vida privada, y tal vez por eso no sea casualidad que el primer trabajo de 9ine para Neymar haya sido recomendarle que reconociera la paternidad del hijo que espera de una joven adolescente, para que intente mostrar una pizca de responsabilidad en su hasta ahora algo alocada carrera.

La próxima tarea será facilitarle un listado de patrocinadores ansiosos por asociar su marca al chaval del Santos, parte de cuyo pase es propiedad de un fondo de inversión montado por una cadena de supermercados (cosas más raras se ven el pujante fútbol brasileño), pero de eso seguro que sí se ocuparán los expertos en marketing. También parece que está intentando convencer a su amigo Seedorf para que pase su retiro dorado en el Corinthians.

El que ya está en el club de Sao Paulo gracias a las buenas relaciones de Ronaldo con sus directivos es el Emperador Adriano Leite, en un movimiento que ya ha servido para que surjan los rumores sobre la verdadera actividad de o Fenômeno. Porque 9ine no ha intervenido oficialmente en el traspaso pero uno de sus principales accionistas sí, y las fronteras entre agencia de marketing y agencia de representación comienzan ya a difuminarse.

Mientras tanto, Ronaldo podrá ir haciendo sus pinitos en el mundo del espectáculo, como Lalas, pero a otro nivel: parece que será el villano en la próxima película de Andy García. Así que sí, yo también creo que ese premio al ex-futbolista mejor colocado tras colgar las botas se lo acabará llevando él. Pero siempre con permiso de Pelé, claro.

miércoles 11 de mayo de 2011

MLS: liga rica, liga pobre

Por snedecor
Esta semana el sindicato de jugadores de la Major League Soccer publicó el listado con los sueldos de los futbolistas que militan en la cada vez más conocida liga norteamericana. Uno no se acaba de imaginar a sus homólogos de la AFE haciendo lo mismo, pero la MLS Players Union lleva revelando esta información tan sensible desde 2007, con el objetivo de aumentar la transparencia del soccer y también, por qué no decirlo, de conseguir una repercusión que les permita negociar con más fuerza los sucesivos convenios colectivos por los que se rige su relación con la peculiar liga estadounidense.

Desde que en 2007 David Beckham decidió cambiar la contaminación madrileña por el sol californiano, en Europa tenemos la idea de que la MLS es una liga rica, dispuesta a pagar grandes cantidades a futbolistas desconocidos o prácticamente acabados. Y aunque en parte es verdad, la realidad es que el grueso de sus jugadores no son precisamente millonarios. Hasta 518 nombres aparecen en los listados del sindicato, y de ellos sólo 7 perciben sueldos de un millón o más de dólares anuales.

El Spice Boy lidera el ranking con un salario anual garantizado de 6’5 millones, a los que hay que sumar bonus por rendimiento (de aquí no habrá sacado mucha tajada el inglés) y derechos de imagen (este sí parece ser otro pico importante). Por detrás de él están las otras dos viejas glorias que han aterrizado en la MLS para pegar el último pelotazo (en todos los sentidos) de sus carreras: Thierry Henry y Rafa Márquez obtienen de los Red Bulls de Nueva York 5’6 y 4 millones respectivamente (más los pluses correspondientes), y además pueden viajar en metro por la Gran Manzana sin temor a ser rodeados por una masa enfervorizada de aficionados. Así da gusto.

Los otros 4 millonarios de la Liga tampoco tienen demasiadas quejas, salvo quizás Landon Donovan, que gana 2’3 millones de sueldo base, algo que en relación precio-rendimiento supone una sangrante diferencia con respecto a su compañero, que no amigo, Sir David Beckham. En los Galaxy se encuentra también el jugador que cierra el listado de las siete cifras, el colombiano Juan Pablo Ángel, que se conforma con su milloncito raspado de dólares al año. El canadiense Julián De Guzmán, que pasó sin pena ni gloria por el Deportivo de La Coruña, seguro que aceptó a regañadientes los 1’9 millones que le ofreció Toronto, un equipo con aspiraciones pero con más estrellas en los despachos que en la cancha (su entrenador es Aaron Winter y cuentan con Jürgen Klinsmann como asesor deportivo), por volver a casa.

Mención especial hay que hacer al otro millonario de la lista: Nery Castillo, todo un especialista en sablazos. Tras pasar por Olympiacos, Shakhtar Donetsk y Manchester City, el delantero mexico-uruguayo-griego-italiano recaló a préstamo en los Chicago Fire el año pasado. En la Ciudad del Viento apenas disputó, como viene siendo su costumbre, un puñado de partidos, pero eso no le impidió llevarse sus más de 2 millones de dólares. Este año, aunque ya no está en la plantilla, su sueldo sigue figurando en las cuentas de la franquicia, cuyos directivos seguramente se estarán acordando del día en que se tragaron el anzuelo del representante de turno.

La mitad del mínimo en la Segunda española

Pero como decía, estas son las excepciones. La MLS lleva una estricta política financiera y, debido al límite salarial establecido, sus franquicias sólo pueden pagar millonadas a un número determinado de jugadores: concretamente, sólo 3 por equipo pueden pasar de los 400.000 dólares anuales. Y como toda cifra que supere ese límite debe ser abonada íntegramente por la franquicia (el resto de sueldos están garantizados por la Liga y se pagan de un fondo común), y no todas tienen la misma capacidad para generar ingresos, la mayoría de franquicias prefieren mantenerse en un discreto segundo plano en materia salarial.

Así, el MVP de la pasada campaña, el colombiano David Ferreira, gana 600.000 dólares en Dallas, y las principales estrellas de Real Salt Lake, con toda seguridad el mejor equipo actualmente de la competición, se mueven en cifras que van de los 200.000 a los 400.000 dólares. En total, de las 54 plazas que la Liga concede para esos jugadores de sueldo alto, sólo se han cubierto 16. Es decir, que el 97% de los jugadores que militan en la MLS gana menos de 400.000 dólares. Pero la cosa no queda ahí: aproximadamente, un 60% cobra menos de 100.000 dólares anuales (unos 70.000 euros al cambio).

Tiremos todavía más para abajo, y comparemos. El actual convenio colectivo vigente en España para los futbolistas profesionales establece para este año un sueldo mínimo de 120.000 euros para los futbolistas de Primera División y de 60.000 euros para los de Segunda. En la MLS, tras la tensa negociación del año pasado (la liga estuvo a punto de no comenzar), el salario mínimo es de 42.000 dólares (unos 29.000 euros). En el escalón del salario base están por ejemplo los temporeros Kevin Guppy y Chris Konopka, dos porteros a sueldo de la MLS que están disponibles para cualquier equipo que pudiera necesitarlos en caso de urgencia (cosas de los americanos), pero también muchos más jugadores, concretamente otros 70. E incluso así, hay otro 10% de profesionales (los más jóvenes) que percibe incluso menos dinero, en virtud de distintos acuerdos particulares con patrocinadores que cubren la diferencia hasta el salario mínimo.

Así que en total, casi una cuarta parte de los futbolistas profesionales de la principal liga de Estados Unidos, esa que nos parece tan rica, cobra la mitad que el que menos se lleva en la Segunda española. Pero es que hasta la firma de ese nuevo convenio, al cambio, los jugadores de los equipos reserva no llegaban ni siquiera a la categoría de mileuristas. Eso sí, en Estados Unidos, al menos, cobran al día.